Una de las conductas que habrás observado en tu perro justo antes de colocarse en su sitio para dormir es dar varias vueltas en círculo antes de acostarse. Es puro instinto. Sus antepasados los lobos, en la naturaleza, daban vueltas para aplanar la hierba, la nieve o la tierra del suelo y así crear un lugar más cómodo para descansar. Además, al hacer esto, pueden esparcir sus feromonas, que liberan sus almohadillas plantares sobre el suelo. Por lo tanto, también es una conducta de marcaje territorial para reforzar su sensación de seguridad. El genial escritor José Saramago lo explicó de forma más poética.
La tecnología de hoy nos sorprende cada día con avances espectaculares. Robots que limpian la casa, coches que casi se conducen solos, móviles que hacen de todo menos el café… Sin embargo, hay un campo en el que la tecnología aún no ha conseguido superar a un colaborador que llevamos millones de años teniendo a nuestro lado: el perro.
Mucha gente amplia su familia adoptando un segundo perro como compañía para el que ya tienen o, simplemente porque disfrutan tanto de la convivencia con perros que no se resisten a sumar uno más al hogar. Sea cual sea el motivo, es una decisión importante que conviene valorar con calma.
Todos los perros comparten los mismos instintos básicos, pero la selección de razas a lo largo de la historia ha hecho que algunas desarrollen ciertas conductas más que otras. Entender para qué fue criado nuestro perro nos ayuda a comprender mejor su comportamiento en casa.
Mucha gente cree que los perros y los gatos se llevan mal por naturaleza, pero la realidad es que la mayoría de los conflictos entre ellos surgen por instinto y falta de socialización, no porque sean enemigos irreconciliables.
Todos los perros, cuando más acentuado es el olor que desprende algo (materia orgánica, excrementos, cuerpos putrefactos de animales), más tienden a restregarse sobre ellos. La finalidad de este comportamiento es impregnarse del olor del objeto en que se han revolcado.
¿Por qué usamos órdenes en otros idiomas para adiestrar a los perros?
Seguramente lo has visto o te lo han contado: muchos adiestradores usamos palabras en inglés o alemán cuando enseñamos a un perro a sentarse, tumbarse o acudir a la llamada. Y no, no es para parecer más sofisticados ni porque los perros sean políglotas.
La verdad es mucho más simple.
Hay una gran diferencia entre pasear al perro, pasear con él… o que sea él quien nos pasee. Tirar de la correa es uno de los problemas más comunes —y más normalizados— entre propietarios. Es habitual ver personas literalmente arrastradas por sus perros: zigzagueando, lanzándose hacia otros animales, tirando sin cesar. Si el perro es pequeño, se tolera. Si es grande, se vuelve inviable.
Cuando queremos comunicarnos con nuestros perros, es fundamental recordar que su forma de percibir y entender el mundo es distinta a la nuestra. Aunque comparten con nosotros los mismos canales sensoriales —oído, vista y olfato—, el desarrollo de estos sentidos es muy diferente. Comprender esas diferencias es clave para relacionarnos mejor con ellos.
Una de las características más fascinantes de la visión canina es la capacidad de los perros para ver en la oscuridad, una habilidad heredada de sus antepasados, los lobos, quienes eran expertos cazadores nocturnos.