Hay una gran diferencia entre pasear al perro, pasear con él… o que sea él quien nos pasee. Tirar de la correa es uno de los problemas más comunes —y más normalizados— entre propietarios. Es habitual ver personas literalmente arrastradas por sus perros: zigzagueando, lanzándose hacia otros animales, tirando sin cesar. Si el perro es pequeño, se tolera. Si es grande, se vuelve inviable.