No nos extrañamos y nos parece bien que el perro se divierta mordiendo su hueso o sus juguetes. El problema surge cuando lo que mastica son nuestras pertenencias. Solemos decir que es un perro malo y no nos paramos a pensar que quizá, lo que ocurre es que el animal no puede llegar a diferenciar lo que para nosotros es aceptable masticar y lo que no. Y muchas veces, la culpa de esta confusión es nuestra.
Todos hemos visto a un perro mover la cola cientos de veces. Pero hay un detalle en el que casi nadie se fija: ¿hacia qué lado tiende a moverla? Puede parecer una tontería, pero ese pequeño gesto puede decir mucho sobre cómo se siente.
Soy adiestrador canino especializado en comportamiento. Llevo más de 30 años dedicado a educar y resolver problemas de conducta y convivencia entre perros y sus familias en su entorno habitual.