Una de las conductas que habrás observado en tu perro justo antes de colocarse en su sitio para dormir es dar varias vueltas en círculo antes de acostarse. Es puro instinto. Sus antepasados los lobos, en la naturaleza, daban vueltas para aplanar la hierba, la nieve o la tierra del suelo y así crear un lugar más cómodo para descansar. Además, al hacer esto, pueden esparcir sus feromonas, que liberan sus almohadillas plantares sobre el suelo. Por lo tanto, también es una conducta de marcaje territorial para reforzar su sensación de seguridad. El genial escritor José Saramago lo explicó de forma más poética.
El gran escritor Antonio Gala era un gran amante de los animales. En su libro "Charlas con Troylo", el autor reflexiona sobre lo humano y lo divino charlando con su perro Troylo. Pero también quiso expresar su amor por los perros en algunos artículos periodísticos, como el siguiente...
El origen de esta conocida frase popular es, sin duda, emocionante. George Graham Vest, un abogado estadounidense, defendió en 1870 la causa de Charles Burden, un granjero al que habían matado a su perro, Old Drum.