Si convivimos con un perro o una perra sin esterilizar, tarde o temprano las hormonas harán acto de presencia. Y, aunque ambos pertenecen a la misma especie, su comportamiento sexual es muy diferente.
Los perros son muy buenos para mantener el calor corporal pero muy malos para deshacerse de él. Esta característica, que les sirve para sobrevivir al frío, puede convertirse en una trampa mortal durante los meses de calor.