Machos y hembras: cuando las hormonas toman el mando. 28/07/2026

Si convivimos con un perro o una perra sin esterilizar, tarde o temprano las hormonas harán acto de presencia. Y, aunque ambos pertenecen a la misma especie, su comportamiento sexual es muy diferente.
Machos y hembras: cuando las hormonas toman el mando.

El celo de la hembra

En la hembra, la pubertad tiene lugar aproximadamente entre los 6 y los 14 meses de edad, dependiendo de la raza y sobre todo, del tamaño, pues las razas pequeñas suelen llegar a la madurez sexual antes que las grandes. A partir del primer celo, la perra tendrá los siguientes cada 6 o 7 meses aproximadamente, y durante esta fase que dura una media de 21 días, la hembra pierde flujo sanguíneo, sobre todo en la primera mitad del periodo.

El celo de la perra, aparte de la incomodidad de las pérdidas de gotitas de sangre que ensucia la casa, lleva el inconveniente de que todos los perros de la zona, al oler las feromonas que desprende la hembra, andan locos por montarla, y sacarla a pasear puede convertirse en un autentico suplicio. Además, en la segunda parte del celo, es cuando la perra está receptiva y también ella andará loca por conseguir un macho. Durante este periodo, suele orinar con más frecuencia para informar a los machos de su estado y su presencia.

El embarazo psicológico

Otra conducta que puede llegar a aparecer en muchas hembras es el embarazo psicológico: Tras el celo, aunque la perra no haya sido cubierta, sus hormonas continúan con el proceso normal de secreción, tal como si hubiese quedado embarazada y, muchas veces, se comporta como si estuviera embarazada o incluso como si ya fuera madre.

Además de un cambio fisiológico como el aumento de sus glándulas mamarias que en algunos casos pueden producir leche, la perra muestra algunos cambios de comportamientos como intentar hacer un nido, esconderse en algún rincón y adoptar juguetes u otros objetos que los lleva de un lado a otro como si fueran sus crías.

Por otra parte, la conducta sexual de los machos también tiene sus inconvenientes. Los perros están sexualmente activos todo el año, ya que en cualquier momento puede aparecer una hembra en celo por el lugar. Y hay que tener en cuenta el poderoso olfato canino, que es capaz de detectar las feromonas de una perra desde largas distancias.

Dependiendo del perro y de la experiencia, hay machos con un instinto sexual más desarrollado que otros y hay que tener cuidado con la conducta de escape que alguno puede manifestar si huele a una hembra receptiva. Hemos de tener en cuenta que nosotros no podemos olerla, y si no estamos vigilantes y con el perro suelto, nos podemos llevar alguna sorpresa.

¿Por qué algunos perros montan cojines o piernas?

Es una de las consultas más frecuentes y no siempre tiene un significado sexual. La conducta de monta puede aparecer por excitación, nerviosismo, estrés, juego, aprendizaje o simplemente porque el perro ha descubierto que esa conducta le resulta gratificante. También puede tener un componente sexual, especialmente en machos enteros, pero no es la única explicación. Lo importante es valorar el contexto y la frecuencia con la que aparece para saber si realmente existe un problema de comportamiento o simplemente estamos ante una conducta puntual.

Dos mitos que conviene desterrar

La primera dice que un macho dejará de perseguir hembras en celo si se le permite montar una vez. En realidad ocurre justo lo contrario: una experiencia satisfactoria suele reforzar esa conducta y aumentar el interés por repetirla.

La segunda asegura que una perra debe tener una camada al menos una vez en la vida para evitar los embarazos psicológicos. Tampoco es cierto. Haber tenido cachorros no impide que vuelva a sufrir una pseudogestación en futuros ciclos.

Como ocurre con tantos aspectos del comportamiento canino, conviene desconfiar de los consejos de parque y apoyarse en la biología y en la evidencia científica. Los perros entienden poco de rumores... pero sus hormonas sí saben perfectamente lo que tienen que hacer.

Si tu perro presenta problemas relacionados con la conducta sexual o cualquier otro problema de comportamiento, no dudes en pedir ayuda profesional. Como etólogo canino, adiestrador canino en Asturias y educador canino a domicilio, trabajo para mejorar el comportamiento y la convivencia mediante un plan adaptado a cada perro y a su familia.