Para los perros la agresividad es un comportamiento adaptativo que les ayuda a conseguir un objetivo. Por ejemplo, un perro puede tener como objetivo mantener la distancia entre él y algo o alguien que le asusta o que le irrita. Si se muestra agresivo hacia el estímulo que quiere evitar y le sale bien, esta conducta tenderá a repetirse en posteriores ocasiones.
La conducta agresiva es el problema más común por el que los propietarios de perros buscan la ayuda de un etólogo o adiestrador canino, y para abordarla es esencial identificar su causa.