Los perros nos ven desde abajo y percibe a una persona erguida como una figura mucho más grande que él y que, dependiendo de cómo nos aproximemos, puede resultar amenazante.
Sólo tenemos que imaginarnos qué haríamos nosotros si, mientras paseamos por la calle, un sujeto desconocido de la altura de Pau Gasol se dirigiera directamente hacia nosotros y, de repente, lanzara su mano desde arriba hasta llegar a frotarnos la cabeza ¿Verdad que probablemente nos defenderíamos o intentaríamos salir corriendo?
Observemos como se saludan dos perros desconocidos. Uno de ellos se acercará de lado, nunca de frente, evitando el contacto visual directo y en la mayoría de los casos, sobre todo si no es un perro dominante, se aproximará con la cabeza agachada y se olfatearán mutuamente el trasero. Con esta actuación los canes consiguen la información necesaria para saber cómo proseguir el encuentro. Hemos de entender las diferencias existentes entre el saludo entre de las personas y los perros. En la comunicación canina mirar fijamente a los ojos puede ser una provocación y si un perro se dirige directamente y de frente hacia otro, este último puede considerarlo como una amenaza.
Para evitar problemas a la hora de saludar a un perro desconocido lo mejor que podemos hacer es:
1. Preguntar al propietario si podemos saludar al perro y seguir las indicaciones que nos dé.
2. Aproximarnos de lado, sin invadir su espacio, y dejar que sea el perro quien decida si quiere acercarse a nosotros.
3. No acariciarlo hasta que el perro se acerque voluntariamente para olfatearnos o establecer algún tipo de contacto.
4. Evitar mantener un contacto visual directo y prolongado.
5. No abrazarlo ni tocarle las patas, y tampoco levantar la mano sobre su cabeza. Si el perro busca nuestro contacto, podemos acariciarlo suavemente por debajo de la barbilla o en otras zonas que acepte de buen grado.
En definitiva, lo que para nosotros puede ser un simple gesto de cortesía, para un perro puede resultar una situación incómoda, invasiva o incluso amenazante. Antes de acercarnos a un perro, especialmente si no lo conocemos, debemos aprender a observar su lenguaje corporal y respetar su espacio.
No todos los perros quieren saludar, y no todos quieren ser saludados. Darles la posibilidad de decidir si quieren acercarse es una de las mejores formas de relacionarnos con ellos desde el respeto y la comprensión.
Cada perro y cada situación requieren un enfoque específico. Trabajo como etólogo canino, adiestrador canino en Asturias y educador canino a domicilio, ayudando a mejorar el comportamiento y la convivencia mediante un trabajo adaptado a cada caso.