No podemos pretender que un perro de raza husky sea el guardián de la casa. Es un perro criado para el tiro de trineos y para él, su territorio es de cientos de kilómetros cuadrados. De ahí su fama de escapistas: su instinto les dice que su “territorio” es inmenso.
Los golden retrevier y los labradores son cobradores de caza, seleccionados para recoger presas abatidas. Por lo tanto, una de sus características principales es que les encanta coger cosas con la boca y esta afición puede convertirse en un problema en casa si empiezan a “robar” objetos y romperlos. Además, en su trabajo, solían ir a recoger las presas abatidas en el agua, así que no nos extrañemos si vemos a nuestro labrador revolcándose en cualquier charco. Les encanta.
Otros perros de raza cazadora como los beagles y los basset hound, como sabuesos, trabajaban en jauría siguiendo rastros y ladrando para guiar al cazador. El ladrido de estos perros tiene unos tonos agudos que, aunque son de gran valor para localizarlos en el campo; en nuestro hogar o en la calle, resulta muy molesto si no se gestiona bien.
Muchas razas pequeñas, como el Yorkshire terrier, el teckel, o el fox terrier, se criaron como cazadores de madriguera. Su carácter tozudo, su valentía y su pequeño tamaño, les permitían meterse bajo tierra para acorralar presas y obligarlas a salir. Por eso se dice que son perros “pequeños pero matones”: su carácter decidido es parte de su encanto.
Los perros pastores como el border collies o los pastores belgas y alemanes fueron seleccionados para controlar y guiar el ganado. Hoy muchos viven en entornos urbanos, pero mantienen su oído fino y una enorme necesidad de actividad. El caso del pastor alemán es algo distinto, pues por sus características, se ha convertido en un perro para todo. Es utilizado como perro policía, de rescate, o de deporte. Sin embargo, otras razas como el border Collie o el pastor belga pueden estresarse fácilmente si no reciben suficiente ejercicio físico y estimulación mental.
Los perros de guarda, como el mastín, rottweiler, dóberman o bóxer han sido criados para vigilar las propiedades de sus dueños y aunque hoy muchos viven como perros de familia, conservan su instinto de protección. Algunas de estas razas han sido clasificadas como razas potencialmente peligrosas, pero hay que tener en cuenta que estos perros sólo manifiestan el comportamiento por el que fueron seleccionados y su peligrosidad depende de la educación que reciban.
No todos los perros han sido seleccionados para trabajar. Razas como el caniche, el bichón o el pomerania fueron seleccionadas como perros de compañía desde el principio. Sin embargo, esto no significa que solo estos perros sean buenos compañeros. La mayoría de razas “de trabajo” también pueden adaptarse perfectamente a la vida en familia, siempre que se cubran sus necesidades de ejercicio, cariño y educación.