Todo lo que aprenda o experimente el cachorro en esa etapa no lo olvidará nunca, sobre todo si han sido experiencias traumáticas. Este periodo de socialización comprende desde las tres a las doce semanas de vida y es cuando el cachorro descubre realmente el mundo que le rodea.
Socializar a un cachorro no es “que conozca muchos perros y personas”: Consiste en ayudarle a aprender cómo funciona el mundo que les rodea sin miedo. Es decir, que poco a poco vaya entendiendo que las personas, otros perros, los ruidos o los lugares nuevos no son peligrosos.
Por eso, en la socialización hay un principio básico: menos cantidad y más calidad. No se trata de llevar al cachorro a todas partes ni de exponerlo a todo sin control. Al contrario, eso puede ser contraproducente.
Lo importante es que las experiencias sean tranquilas, progresivas y que el cachorro se sienta seguro. También hay que tener en cuenta que el cachorro pasa de su entorno de nacimiento —su madre y sus hermanos— a un mundo completamente nuevo en la nueva casa. Todo es distinto: las personas, los sonidos, las rutinas. Es un cambio grande, y necesita tiempo para adaptarse.
Hay que tener presente el cambio que supone para él pasar de su entorno de nacimiento —su madre y sus hermanos— a un hogar humano. De repente, todo es nuevo: las personas, los sonidos, las rutinas e incluso la forma de comunicarse. Es un cambio muy grande. Con la mejor intención, lo cogemos en brazos, le hablamos como si nos entendiera y lo introducimos en un mundo completamente desconocido. Para él, puede ser tan desconcertante como lo sería para nosotros cambiar de planeta sin aviso previo.
En este proceso, la ayuda de un educador o etólogo canino puede ser muy útil. No para “forzar” al perro a adaptarse, sino para orientar cómo presentarle las cosas nuevas de forma correcta: cuándo hacerlo, cómo hacerlo y cuándo es mejor parar.
La educación del perro desde cachorro es clave para evitar problemas futuros. Trabajo en Asturias como etólogo, adiestrador y educador canino a domicilio, ayudando a mejorar la convivencia y la comunicación entre el perro y sus dueños.