PUEDES APRENDER A COMUNICARTE CON TU PERRO... Y SER FELIZ.

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Soy adiestrador, especialista en comportamiento canino y me dedico a educar y solucionar problemas de comportamiento de los perros que, generalmente, ocurren en el entorno donde habitualmente vive el perro.

Los problemas de conducta que me describen los dueños muchas veces tienen como una de las causas el mal entendimiento entre el can y sus  humanos. En eso consiste sobre todo mi trabajo: en conseguir que perros y personas aprendan a comunicarse mejor y que puedan ser felices. Y es difícil, porque somos dos especies diferentes, pero puedo asegurar que el perro siempre, siempre pone lo que puede por su parte para conseguirlo.

Me encanta cuando me encuentro con personas que deciden involucrarse totalmente en corregir los problemas que pueda tener su perro, pensando tanto en ellos como en la felicidad de su perro. Y eso pasó hace unas pocas semanas.

Realicé un Bed & Training, que consiste en pasar dos o tres días en convivencia con el perro y su familia en su entorno, para poder hacer un adiestramiento intensivo y enseñar, tanto a los dueños como al perro, a comunicarse de forma adecuada. Porque la mayoría de problemas ocurren por falta de entendimiento.

Ese perro, Wonno, se ha convertido en uno de mis alumnos favoritos. Desde el primer momento, se involucró en el proyecto, pero lo mejor, y raro, según mi experiencia, es que se sus dueños se implicaron igual o más que él.

Wonno era un perro con problemas de agresividad hacia personas, perros, camiones, autobuses y todo lo que se moviera; y tenía episodios de TOC. Había vivido enjaulado y aislado, y seguramente maltratado, hasta que lo recogió la asociación ANAA donde conoció a sus actuales dueños.

Ayer, su dueño Marco me envío un mensaje por whatsapp que consiguió alegrarme el día y sentirme más orgulloso de mi trabajo: “Lleva 4 días genial. Por días progresa. Y lo mejor es que a él se le ve muy contento. Es como si se hubiera liberado de un peso. Así que todos felices.”

Gracias Wonno! Gracias Marco y Patti,!

Javier R. Batallé