VERANO AL AIRE LIBRE CON NUESTRO PERRO

Publicado en Pelo Pico Pata nº 105 - Julio 2014

Los perros urbanos necesitan salir, desfogarse, y quemar toda la energía que van acumulando. Pero los paseos diarios por la ciudad o el parque del barrio a veces no son suficientes. Ahora que llega el buen tiempo podemos aprovechar para hacer salidas al campo y compartir divertidas actividades con nuestra mascota.

Pasar una jornada campestre puede ser el mejor plan para un fin de semana, además de convertirse en un ejercicio fantástico tanto para nosotros como para el perro, que podrá correr, saltar y jugar disfrutando de la naturaleza.

A muchos perros les gusta practicar deportes al aire libre con sus dueños, y podemos hacer ejercicio con ellos de muchas maneras, como correr a nuestro lado mientras hacemos footing, pasear en bicicleta, jugar lanzándole una pelota o un frisbee, llevarlos a nadar en algún riachuelo o practicar el rastreo. Pero también podemos hacer algo más sencillo: una agradable excursión por el campo donde el perro disfrutará como nunca descubriendo nuevos olores y explorando el entorno.

Muchos de los comportamientos de juego de los perros imitan sus conductas instintivas. Como cazadores natos, todos tienen un fuerte impulso a correr detrás de todo lo que se mueve deprisa, y a sujetar y sacudir algún juguete que pueda recordarle una presa. Para todo ello existen distintos juguetes, apropiados para cada ocasión, puesto que hay muchas maneras de jugar y muchos juegos que pueden practicar tanto el perro como su dueño.

El Frisbee y la pelota: Los juguetes estrella
El frisbee o disco volador es un juguete que se lanza al aire para que el perro salte a cogerlo. Los hay de diferentes materiales y tamaños y los de plástico, que flotan, son especialmente adecuados para perros a los que les gusta entretenerse en el agua. El frisbee es muy apropiado para jugar con varias personas, al poder lanzárselo unas a otras mientras el perro corre y salta intentando atraparlo. Además, su movimiento, más lento que el de una pelota, se parece más al de una presa, por lo que es uno de los juegos favoritos del perro. También podemos jugar con el disco en grupo, tirándonoslo unos a otros mientras nuestro perro lo persigue incansablemente intentando cogerlo al aire.

Con la pelota, podemos lanzarla de forma que ruede por el suelo o que bote varias veces. Este juego estimula al perro y sobre todo, si se utilizan dos, se puede practicar el ejercicio de acudir a la llamada. El truco está en disponer de dos pelotas iguales y, cada vez que nuestra mascota vaya a buscar una y la coja, debemos llamarle enseñándole la otra, y así sucesivamente. Casi siempre intentará conseguir la que tenemos en la mano.

Otras actividades en el campo
Nuestra mascota no sólo puede disfrutar con juguetes. Hay otras actividades con las que podemos disfrutar tanto nosotros como el perro. Por ejemplo, podemos jugar a rastrear, procurando que nos encuentre solo utilizando su nariz. Para ello tenemos que dejar unas huellas claras en el campo cuando el perro no nos vea y escondernos a pocos metros de donde empezamos a marcar el rastro. Para hacérselo más fácil al perro podemos poner alguna golosina en cada una de las huellas que dejamos. En este divertido juego necesitamos a otra persona que sujete al perro mientras pisamos fuerte el suelo con pasos cortos y nos escondemos. Lo primero que hará nuestra mascota es intentar localizarnos con la vista -tal y como ha hecho siempre- pero al no vernos, seguro que pondrá su hocico en tierra para fiarse de su mejor sentido: el olfato. La persona que lo sujeta sólo debe animarle a que siga el rastro.

Y a muchos perros les encanta el agua. Si existe algún riachuelo donde pueda nadar y remojarse, podemos jugar con él tirándole algún palito o un juguete que flote para que vaya a buscarlo. Pero en las actividades acuáticas debemos tener algo de cuidado con según que razas porque aunque todos los perros “saben” nadar, algunos solo pueden hacerlo por un tiempo muy limitado. Los perros de razas de cuello muy ancho y corto como el carlino o el bulldog, por ejemplo, al tener patas muy cortas y un cuello muy ancho y no demasiado largo, no son capaces de mantener la cabeza fuera del agua y además son animales con tendencia a padecer problemas respiratorios. Así mismo también hay que vigilar que las corrientes de los ríos o del mar no sean muy fuertes.

Deportes para todos: El canicross y el bikejoring
El canicross es el deporte de moda para practicar con nuestra mascota. Se trata de una disciplina deportiva en la que el perro participa junto a su dueño, sujeto de un cinturón especial. Se trata de hacer que el perro corra por delante o al lado y sin tirar excesivamente. Este deporte exige una buena compenetración entre can y dueño para poder correr con garantías.

Para practicar este deporte solo necesitamos un arnés especial de tiro para el perro que está ajustada a una correa con una porción elástica (de 1 m - 1,35 m) que consigue amortiguar los tirones que el perro pueda dar y un cinturón ancho de canicross que sirve para proteger la espalda del corredor de los empujes del perro.

Esta actividad la puede practicar cualquier perro adulto independientemente de su tamaño pero los más habitual es hacerlo con perros de tamaño mediano, que puede tirar de nosotros y con físico más preparado para la carrera. Aunque es un deporte de competición, podemos practicarlo solos con nuestro mejor amigo, entrenando, o sencillamente disfrutando de la naturaleza haciendo lo que más apasiona al animal: correr por el campo. Es una experiencia muy atractiva para todos los amigos de los animales.

El bikejoring es también una versión de las carreras de trineos o mushing, pero este deporte se realiza en el campo y el perro tira de una bicicleta en lugar de un trineo. Se pueden conseguir fácilmente los complementos de sujeción del can a la bicicleta en tiendas especializadas.
Esta disciplina consiste en sujetar una línea de tiro a una bicicleta de montaña y enganchar a uno o varios perros con un arnés apropiado. Lo ideal es practicarlo en pistas de tierra, evitando el duro y ardiente asfalto y los pedregosos caminos que podrían dañar las patas del perro. Se trata que el animal tire ligeramente de la bicicleta, como si de un trineo se tratara.

Aunque también es un deporte de competición, podemos disfrutar sencillamente de un paseo con nuestro perro con un adaptador en la en bicicleta, que consiste en una barra de acero que mantiene al can a una distancia prudencial de la bici para evitar que se cruce por delante. La barra es extraible y de muy fácil manejo.

Prevenir posibles accidentes
Es importante que antes de iniciar una jornada campestre con nuestro mejor amigo preparemos todo lo que el perro pueda necesitar, tanto para prevenir algún tipo de accidente como para el disfrute de toda la familia.

Aunque depende de los días que vayamos a pasar disfrutando de la naturaleza con nuestra mascota, es imprescindible llevar agua y un recipiente para que pueda beber en cualquier momento. Si pensamos que el perro puede llegar a bañarse en el río o en el mar, una toalla que empape bien no nos sobrará, y disponer de un pequeño botiquín para primeros auxilios también es una buena idea.

Y si solo vamos a dar un tranquilo paseo y jugar con la pelota o con otros juguetes, hay que tener en cuenta que el calor afecta mucho más al perro que a nosotros y además, todos los canes son un poco inconscientes y no saben cuando parar a descansar y tumbarse a la sombra.

Los perros pequeños, los de color negro y los de morro corto sufren más las altas temperaturas y, si son muy mayores tenemos que parar cada cierto tiempo para descansar y beber agua.
Entre los pequeños peligros que se puede encontrar el perro en la naturaleza están las plantasque pueden causar urticaria –como las ortigas-, las zarzas –en las que se puede enredar el animal y pincharse- , y algunos animales como las orugas que habitan en los pinos y que si caen al suelo y el perro las ingiere o se las mete en la boca pueden provocarle una inflamación en la lengua que debe ser tratada urgentemente por el veterinario.

También hay que tener en cuenta que en la época de calor, abundan los parásitos externos como las pulgas, las garrapatas y los mosquitos. El perro debe llevar el antiparasitario adecuado para combatirlos.

Disfrutar con el perro de un día campestre es muy beneficioso para la convivencia, ya que es la mejor forma de crear un vínculo más estrecho. De paso, se queman energías y se alivian tensiones. El efecto del ejercicio es casi mágico: Un domingo campestre llena de carreras y saltos, de juegos, o practicando un deporte con nuestra mascota consigue que el lunes el perro duerma profundamente, y durante los siguientes días esté mucho más tranquilo y feliz.

Javier R. Batallé