LA ADOPCIÓN IMPULSIVA Y LAS REDES SOCIALES

Hace ya algunos años que algunas comunidades autónomas han prohibido la exhibición de animales en escaparates para evitar la compra impulsiva. Es una ley que ayuda a evitar el abandono de mascotas (unas 150.000 al año en España).

Aún falta mucho para que lleguemos a ser tan civilizados como otros países del primer mundo en donde el abandono y el maltrato de animales es casi nulo o, por lo menos, está severamente penado. Pero hay un movimiento igual o más preocupante que me parece muy difícil de erradicar: la adopción impulsiva.

La semana pasada, un telediario de Tele5 se hizo eco de un vídeo difundido por las redes sociales en el que se ve a dos individuos tirar a su perro tras la verja de una protectora de animales, huyendo después. El resultado de que el vídeo saliera en televisión ha hecho que miles de personas se hayan ofrecido para adoptar al pobre perro, que se llama Kruggy.

¡Miles de personas quieren adoptarlo! ¿Cuántas miles? Porque si son 150.000 podrían adoptar a todos los perros y gatos abandonados en un año y se acabaría el problema.

¿Qué es lo que hace que tantas personas deseen, de repente, adoptar un perrito que sale en un vídeo por las redes sociales o por televisión? ¿Quieren sentirse importantes?

¿Creen que se portará bien solo por haber sido abandonado? Y si no se adapta al nuevo hogar, ¿Recurrirán a un especialista, o se desprenderán de él sin más? ¿Y utilizarán también las redes sociales para que lo adopte otra persona? ¿Lo volverán a tirar a otra protectora? No lo sé, y estoy seguro que la mayoría de los impulsivos adoptantes de Kruggy tampoco lo saben. La verdad es que creo que saben muy poco. Y no solo sobre Kruggy, sino sobre la responsabilidad de adoptar y cuidar a un perro. Ahora mismo hay miles de perros y gatos en refugios y perreras esperando ser adoptados. A algunos, incluso, se les acaba el tiempo, porque serán sacrificados. Pero como no han salido en televisión o en Facebook, son animales que no interesan.

En mi Facebook, antes de que saliera la noticia en televisión, vi el titular del vídeo, pero no lo quise abrir. Este tipo de comportamientos “humanos” ya los tengo muy vistos, y los he sufrido. Hace tiempo, cuando regentaba una tienda de animales y peluquería canina, una individua me dejó a su perro en un transportín para que lo bañara y se fue. Cuál fue mi sorpresa al abrirlo, que había una nota que decía: “el perrito es muy viejito, está muy enfermo y no lo podemos cuidar. Es muy cariñoso y lo queremos mucho. Por favor, cuida de él o consíguele un buen hogar”. El teléfono que me había dejado era falso. A partir de entonces, empecé a pedir el DNI a toda persona que me dejara su mascota. Sin comentarios. Sigo sin comprender cómo un ser humano puede abandonar a un animal indefenso y que, además, ha convivido con él.

Volviendo al tema: ¿Por qué la gente quiere adoptar impulsivamente a un perrito que no saben cómo es fisicamente (en el vídeo no se aprecia), sin conocer su edad, ni su raza (si la tiene), ni su carácter? ¿Es una conducta inteligente? ¿Es un comportamiento responsable? No.

Otro caso parecido fue el de los pobres perros arrojados a una poza de alquitrán de la que solo dos salieron vivos de milagro gracias a Amparo, la señora que los salvó. A través de El Hormiguero de Antena 3, que hace una gran labor a favor de los animales, y también por las redes sociales, el mundo conoció la tragedia. Inmediatamente, otra vez miles de personas quisieron adoptar a los dos cachorros. Pero días después llegó el olvido. Peor aún: Individuos en las redes sociales acusaron a la salvadora de los perritos de hacerse publicidad a su costa para ganar dinero. La realidad es que Amparo, inteligente y responsable, no quería darlos en adopción a quien quisiera quedarse con los perros sin tener aptitudes. Hasta donde yo sé, ahora mismo, los perros viven juntos y felices en Barcelona. Por fin una historia acaba con final feliz.

Las redes sociales están siendo de gran ayuda para informar y concienciar a la gente sobre el problema del abandono y el maltrato animal, ya que la gran mayoría de refugios y asociaciones de animales abandonados ponen fotos para posibilitar su adopción. Pero siempre desde la responsabilidad: La gran mayoría de personas que trabajan en este campo son voluntarios, sacrifican su tiempo y parte de su vida por esta causa y lo que desean es acabar con el abandono animal. Vaya toda mi admiración por su labor.

Pero a mí me preocupa la otra cara de las redes. La de aquellos individuos que quieren adoptar un perro porque sale en televisión o en un vídeo sin pensar más allá, los que se dejan llevar por el efecto mediático.

Mientras, hay miles de animales anónimos que siguen esperando una vida mejor. Por favor, seamos de verdad Homo sapiens.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé