UNA CONVERSACIÓN CON TESSA

Gracias Tessa. Gracias por conseguir lo que muy pocos perros y perras pueden conseguir: entendernos. Y lo has hecho tu sola, bueno… con un poco de ayuda. Para eso estoy. Ahora nos comprendes un poco más. Los humanos somos unos animales muy torpes que incluso nos olvidamos que también somos animales. Eso tú lo tienes claro. Eres un animal de otra especie y tu forma de comunicarte es distinta a la nuestra. Mientras las personas nos comunicamos con palabras, tú y los de tu especie sabéis que a veces las palabras se las lleva el viento pero los gestos y los hechos no. Lo importante es lo que se hace, no lo que se dice. Eso yo ya lo sabía pero tú me lo has recordado.

En estos días que hemos convivido juntos hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero siempre nos hemos respetado. Yo te enseñaba a conseguir lo mismo que querías pero de forma más educada (tal como pensamos los humanos lo que es educado). Y tú lo entendiste y aprendiste. Nos comprendiste.

Lo sé, somos muy raros. Tú no entiendías porque está mal ladrar y exigir que te dieran de comer y has aprendido que hay una forma más “correcta y socialmente adecuada” de hacerlo para conseguir el mismo resultado. También has dejado de perseguir y atacar a coches, bicicletas y todo lo que se mueve porque pensabas que podían dañar a tus dueños. Ahora tus dueños ya saben porque lo hacías y lo solucionarán. Has estado protegiendo a tu familia durante toda tu vida, pensando que había peligros donde no existían y ¿por qué? porque nadie te había dicho cómo debes comportarte para conseguir exactamente lo mismo.

Si pudieras hablar (menos mal que no, porque serías un rollo), seguramente tendríamos la siguiente conversación:

Tessa: “Lo sé Javier, pero por ejemplo, cuando pasaba un coche o una bicicleta, mis dueños me estiraban del cuello y se retiraban asustados ¡Alguien tenía que enfrentarse a ese monstruo con ruedas que a mi me daba miedo y hacía que mis dueños se preocuparan y les subiera la adrenalina! ¿Sabes que puedo oler los cambios hormonales como las subidas de adrenalina y mucho más? ¿Qué podía hacer? pues ladrarle y perseguirle hasta que estuviese bien lejos. Ahora mis dueños saben que deben sentirse tranquilos y no tirar de mi cuando veo algo que me parece sospechoso. Ellos se ocupan y estoy mucho más tranquila”.

Javier: "¿Ves que fácil?"

Tessa: "Además, ahora ya entiendo que cuando me llaman para que acuda a su lado no lo hacen para castigarme ni para atarme o llevarme a casa ¡Lo que quieren es que venga para saludarles! y luego vuelvo a hacer el gamberro persiguiendo cigüeñas, pajaritos o asustando perdices. Por cierto, muchas gracias por explicarles que si me llaman sin amenazarme, dando un pasito hacia atrás o agachándose voy sin dudarlo a su lado. Es que muchas veces me confundía. No sabía si querían que viniese o me perseguían para reñirme".

Javier: "Ahora ya saben que nunca deben castigarte después de acudir a la llamada porque lo último que haces es lo que cuenta".

Tessa: "También he aprendido que si camino al lado cuando me lo dicen, consigo llegar al mismo sitio y hacer lo mismo que cuando iba ahogandome con el collar. Yo pensaba que si no estiraba de la correa no había forma de llegar hasta donde yo quería. ¿Por qué no me habían dicho antes lo que debía hacer y no solo lo que no debía hacer? Ahora ya camino junto a mis dueños y sé que conseguiré ir a correr por el prado aunque tarde un poco más. Es que los humanos sois muy lentos…"

Javier: "Sí Tessa, y todo lo has conseguido sola con un poco de ayuda de tus dueños porque te quieren y no sabían muy bien como explicarte lo que querían de ti. Ahora ya eres una perrita preciosa y educada muy apta para convivir en la sociedad humana. ¡Que te sea leve! Porque todos los perros podéis aprender a comunicaros mejor con vuestros dueños, y viceversa".

Tessa: "Como siempre Javier, tengo que decir la última palabra, porque aparte de perro, soy hembra… ya sabes. Lo único que no me gusta es que a partir de ahora las reglas de los juegos las pongáis vosotros. Me divierto, pero más divertido era hacer la bestia, morder, y elegir yo los juegos tan brutales que conozco".

Javier: "Ya, te jodes. Así es la vida. Vida de perros… y, por cierto, la última palabra la digo yo… No empecemos".

Ha sido un placer y un honor trabajar contigo Tessa. Siempre estarás en mi corazón.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé