JOFI & SIGMUND FREUD

Sigmund Freud era un gran amante de los perros, sobre todo de los de raza chow-chow. Aunque su pasión por estos animales le llego cuando ya contaba con 70 años, el prestigioso psicoanalista no dudaba en hacer participe de sus sesiones a una de sus mascotas favoritas: una perrita llamada Jofi.

Jofi se convirtió en la compañera especial de Freud. Se comenta que cuando la perra se levantaba y bostezaba, él sabía que la sesión debía terminar. Además, Sigmund Freud observaba las reacciones del paciente cuando interactuaba con Jofi y esto le servía para completar el análisis. Estaba convencido que la perrita calmaba a las personas que acudían a su consulta y que éstas se mostraban más abiertas y sinceras cuando ella estaba en la habitación, especialmente los niños.

Según su hija Anna, lo que a Freud le gustaba más de sus perros era su falta de ambivalencia, así como su devoción, gracia y fidelidad.

"Los perros aman a sus amigos y muerden a sus enemigos, muy diferente a las personas, que son incapaces del amor puro y siempre tienen que mezclar amor y odio en sus relaciones de objeto”, solía decir.

Posted on May 4, 2015 .