EL PERRO DESTRUCTOR ¿NACE O SE HACE?

Publicado en Pelo Pico Pata nº 94 - Agosto 2013

Uno de los problemas más frecuentes con el que se enfrentan muchos propietarios de perros es la destrucción del hogar por parte de su mascota. Los perros que se dedican a masticar muebles, zapatos y otros objetos de la vivienda suelen ser los que tienen más números en acabar en la consulta de un especialista en educación canina o, en el peor de los casos, abandonado en un refugio, en espera de una nueva familia que quiera adoptarlos. Para evitar este grave problema, debemos comprender el porqué de esta conducta y así poder prevenirla o solucionarla.

LA BOCA DEL PERRO ¿ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA?
Cuando tenemos un perro que lo rompe todo lo primero que hay que hacer es evaluar la situación para diferenciar que es lo que le sucede. No es lo mismo que ocurra en un cachorro que en un adulto. Existen muchas causas que pueden provocar esta conducta y la edad, el entorno, la rutina diaria, e incluso la raza del perro son elementos que debemos tener en consideración para entender el problema.

Para comprender mejor el comportamiento destructor de nuestra mascota debemos ponernos un poco en su lugar. Pensemos en nuestro comportamiento en algunas situaciones normales de nuestra vida:

¿Qué hacemos en casa cuándo estamos nerviosos, aburridos o no sabemos que hacer?
La mayoría de nosotros nos movemos por toda la casa, cogiendo alguna cosa, tocando diversos objetos. Si tenemos cerca el mando a distancia de la tele, cambiamos de canal sin ningún sentido haciendo el típico zapping; las personas fumadoras se llevan un cigarrillo a la boca, si tenemos el móvil a mano, lo miramos sin buscar nada en particular; y todo esto lo hacemos con nuestras manos. ¿Y cuando nos sentimos incomodos en la consulta del médico? Cogemos revistas viejas que hay en la sala de espera y pasamos las paginas sin ton ni son. También utilizamos nuestras manos.

Pues los perros no tienen manos. Sus patas no son capaces de agarrar nada pero si su boca. Por lo tanto, todo lo que nosotros hacemos con nuestras manos ellos lo hacen con su boca; y la boca tiene dientes, capaces de romper, y desgarrar.

Cuando nuestro can coge algo con la boca, no lo hace con la finalidad de destruirla, pero la masticación es una conducta absolutamente normal en el perro. Todos los perros necesitan, a diario, ejercer una serie de conductas perrunas como correr, explorar, mordisquear objetos, escarbar, e interactuar con otros perros y personas. Si no tienen la oportunidad de desarrollar esas actividades de una manera natural en un entorno adecuado, lo harán en el lugar donde estén confinados: las cuatro paredes de nuestra casa que para el animal son de lo más aburrido. Los perros que pasan mucho tiempo solos en casa o no hacen suficiente ejercicio fuera, son los más propensos a desarrollar un comportamiento destructivo.

EL CACHORRO DESTRUCTOR
Todos los cachorros, cuando no duermen, se dedican a jugar, a comer y a masticar. Por lo tanto, es normal que cuando son pequeños lleguen a destrozar algo en nuestro hogar.

De la misma manera que los niños quieren tocar y coger con sus manos cualquier objeto que esté a su alcance, los perros usan su boca para investigar. Los niños utilizan las manos: cogen cualquier objeto de la casa y lo manipulan para aprender sobre él. Los cachorros hacen investigaciones parecidas, pero utilizando sus bocas y dientes.

Además, durante el proceso del cambio de dientes, que suele ocurrir entre los tres y los seis meses de edad -según la raza-, el cachorro suele tener un impulso incontrolable de masticar para aliviar el dolor que produce en sus encías la salida de los dientes permanentes. La acción de masticar libera las hormonas endorfinas, una sustancia química que mitiga el dolor y que puede llegar a ser casi adictiva. Es por eso, que aún después del cambio de dentición, muchos perros siguen con su actividad masticatoria cuando se aburren o están estresados.

¿HACEMOS ALGO MAL?
No nos extrañamos y nos parece bien que el perro se divierta mordiendo su hueso o sus juguetes. El problema surge cuando lo que mastica son nuestras pertenencias. Solemos decir que es un perro malo y no nos paramos a pensar que quizá, lo que ocurre es que el animal no puede llegar a diferenciar lo que para nosotros es aceptable masticar y lo que no. Y muchas veces, la culpa de esta confusión es nuestra. El ejemplo más frecuente es el de “la zapatilla vieja”:

El problema de la “zapatilla vieja”
Es típico que muchos propietarios de perros le den a su cachorro un zapato o una zapatilla vieja para jugar. De cualquier modo parece que es lo que más atrae al perro y cuando se la lleva a su rincón a mordisquear nos deja por fin en paz. Los zapatos o zapatillas son objetos muchas veces perseguidos por el cachorro cuando está en los pies de su dueño: se mueven, siempre por el suelo y tienen olores muy diferentes. Cuando ya por fin en algún descuido, el cachorro consigue llevársela a la boca y romperla, acabamos dándosela como juguete. Ese es el gran error: el perro no puede diferenciar lo que es una zapatilla vieja o un zapato caro. Sonreímos cuando mastica la zapatilla que le hemos regalado pero nos enfadamos mucho al ver que ha destrozado nuestros zapatos recién comprados ¿Creemos que los perros conocen el precio o el valor de las cosas? Para el perro un zapato es un zapato, y si le hemos demostrado que mordisquear una zapatilla vieja esta bien, para él, todos los objetos que calzan nuestros pies, se mueven por el suelo y huelen a nosotros son apropiados para morder.

Este problema se puede trasladar al calcetín roto con el que jugamos a tirar y aflojar o la manta de su camita que le permitimos mordisquear. Son objetos de tela que le permitimos morder y que el perro generaliza con otros parecidos como un cojín, el sofá o la cortina que se mueve por la corriente de aire.

EL PERRO ADULTO DESTRUCTOR: UN PROBLEMA MÁS GRAVE
Si los destrozos en el hogar empiezan a producirse en perros de más de un año de edad, el problema suele ser más complicado de solucionar y muchas veces está provocado por un desorden psicológico en el perro: el llamado síndrome de ansiedad por separación.
La ansiedad por separación en el perro es uno de los problemas más comunes en perros adultos que son muy dependientes de sus propietarios y por desgracia, es una patología poco comprendida por los dueños del perro.

Muchas personas piensan que su mascota ha destrozado sus pertenencias como venganza por haberlo dejado solo. Y además, como el perro parece poner cara de culpable cuando llega su amo, no tienen ninguna duda sobre esta teoría. Pero no es así. El síndrome de la ansiedad por separción es un desarreglo psicológico que provoca que el perro sienta temor al abandono, lo que le causa mucho estrés.

Cuando el dueño se va, el perro deambula por la casa y se acerca a aquellos objetos que están a su alcance y que huelen a su dueño para sentirse reconfortado. Cómo ya hemos dicho antes, la manera más habitual que tienen los perros para quitarse la tensión es masticar y por esa razón, cuando el animal coge con su boca un objeto con olor a su dueño, y se lo lleva consigo a la boca para tranquilizarse, comienza la acción de masticación.

Las cosas a las que generalmente el perro se acerca más en los casos de ansiedad son los que desprenden olor de su propietario y suelen ser objetos como ropa, zapatos, cojines del sillón o el sofá -que aunque esten limpios siempre mantienen el olor-; y otros objetos como móviles, mandos a distancia de la televisión, libros y todo tipo de cosas que nunca llegan a lavarse pero son muy manipuladas por el dueño. Esta es una de las razones por las que mucha gente piensa que el perro ha actuado como venganza.

Es importante diferenciar si el comportamiento destructor del perro está causado por un desorden psicológico como la ansiedad por separación, o es sencillamente una conducta reforzada por la exploración y masticación que necesita el perro y que, cuando se queda solo, sabe que no va a ser reprendido mientras actúa.

Generalmente, el síndrome de ansiedad por separación va acompañado de otros síntomas como ladridos persistentes, orinar y defecar dentro de la casa, rascado de puertas y paredes, etc. La “cara de culpabilidad” del perro que mucha gente dice observar es la manifestación de sumisión ante una posible agresión o regañina de su dueño al entrar en casa. El perro sencillamente hace una asociación de una situación que suele repetirse varias veces: destrozos en el hogar más llegada de los dueños: bronca segura.

Otra de las causas por las que un perro adulto pueda llegar a convertirse en destructor es la falta de actividad. La creencia de que los perros adultos tienen unas necesidades físicas y de juego mucho menores que los cachorros es errónea. Todos los perros necesitan descargar la energía y el estrés acumulado por estar en lugares cerrados y frecuentemente solos. Y aunque el problema de la destrucción del hogar puede protagonizarla cualquier perro, sea adulto o cachorro, hay algunos razas mucho más más predispuestas a coger cosas con la boca y por lo tanto peligrosamente más “destructivas”.

LAS RAZAS DE PERROS MAS DESTRUCTORAS
Durante mucho tiempo los perros han sido utilizados para trabajar. Pero actualmente el papel que desempeña el perro en nuestra sociedad es muy distinto. La gran mayoría de perros cumplen con el papel de animales de compañía y esto supone que razas que han sido genéticamente seleccionadas para realizar una determinada labor, ahora se vean confinadas y limitadas en su tendencia a la exploración. Este confinamiento impide que el animal exprese sus instintos, por lo que algunos perros acumulan mucha tensión y ansiedad.

Los labradores, que son perros adaptados a cobrar la presa que el cazador ha abatido, son perros muy acostumbrados a llevar algo en la boca, pero ahora no tienen ningún ave que recoger, los terriers ya no cazan roedores u otros animales de madriguera, los perros de pastoreo como los collies y los pastores alemanes o belgas, por ejemplo, ya no tienen ganado que dirigir; los setters, los cockers y otros perros de caza ya no pueden cazar. Pero las conductas innatas de todos ellos siguen presentes y son algunas de las razas de perros que más pueden desarrollar la conducta destructiva en nuestro hogar.

En muchas ocasiones, el perro destructor nace, sea porque es de una determinada raza que le predispone a ello, porque sencillamente es un perro muy nervioso, o porque sufre algún trastorno psicológico. Pero también a veces se hace, por circunstancias externas o quizá por errores en su educación. De cualquier manera debemos tener en cuenta que ningún perro quiere romper cosas para fastidiar. La causa seguro que es otra.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé