NACIDO PARA TIRAR DE LA CORREA

Publicado en Pelo Pico Pata nº 93 - Julio 2013

Hay una gran diferencia entre pasear al perro, pasear con él o que el perro nos pasee a nosotros. La conducta de tirar de la correa por parte del perro es un problema muy frecuente con el que se encuentran muchos propietarios y, en muchos casos, incluso se llega a aceptar como algo normal. Para corregir este problema hay que conocer cual es la causa que provoca que muchos perros tiren de la correa como si en ello les fuera la vida.

LOS PERROS ARRASTRA PERSONAS
Es típico ver a propietarios de perros arrastrados por sus mascotas durante un paseo: olfateando de derecha a izquierda, lanzándose hacia otro perro o hacia alguna persona; tirando y tirando más de la correa. Si es un perro de tamaño pequeño se puede controlar, pero si es grande es realmente difícil.

Cuando el perro quiere llegar a su objetivo y no le importa que la correa esté tensa, es prácticamente imposible controlarlo. Ya no es un paseo, es una aventura.

El problema llega incluso a ser peligroso -puede provocar caídas o lesiones en la espalda-,  y muy estresante, ya que las salidas con el perro se convierten en momentos tensos y desagradables que no queremos repetir muy a menudo. Lo que podría ser un agradable paseo con nuestra mascota, se convierte en una penosa obligación que los sufridos dueños han de cumplir varias veces al día.

Muchos propietarios justifican el comportamiento de su mascota con frases como: “es muy juguetón”, “tiene muchas ganas de ir al parque”, “sale con muchas ganas para hacer sus cosas”, “es muy impulsivo”, “es tonto, se ahoga y sigue...”, “tiene mucha fuerza”.... Buscan mil razones para excusar la actitud de su perro cuando tira con fuerza de la correa.

Todas estas razones seguramente son validas, pero posiblemente se olvidan de la razón principal de esta conducta: nadie ha enseñado al perro a caminar junto a su dueño. Sólo cuando el problema llega a ser insoportable es cuando se deciden a llamar a un adiestrador o en el peor de los casos y mal aconsejados, colocan a su mascota un collar corredizo o de púas para que tire menos. Lo único que se consigue con esta última opción es que el perro siga tirando, pero ahogándose o haciéndose mucho daño.

¿POR QUÉ TIRA EL PERRO?
La clave para solucionar este problema está en conocer bien la causa por la que el perro tira de la correa. Y la respuesta es sencilla: no le hemos ofrecido una opción más valida. El perro comienza a salir a la calle y desde el principio no le enseñamos correctamente a caminar con la correa floja. Más bien todo lo contrario.  

Cuando es cachorro, los pequeños tirones no molestan demasiado. Incluso nos hace gracia como el pequeño animal empieza a explorar de un lado a otro tirando ligeramente de la correa. Además, durante las primeras salidas, el cahorrito suele sentirse inseguro y no suele alejarse demasiado de su propietario. Cuando empieza a coger confianza nos alegramos y dejamos que investigue y estire de la correa para ir a jugar, olfatear o hacer sus necesidades. No tenemos en cuenta que nuestra pequeña mascota en muy poco tiempo aumentara de tamaño, de peso y su fuerza se multiplicará de forma considerable. El resultado de estas experiencias es que el perro, ya en su infancia, ha aprendido a tirar de la correa.

Los perros arrastradores de personas no nacen, se hacen. Ellos piensan: “quiero llegar a ese sitio, por lo tanto, tiro de la correa hacia allí y llego”. Con mucha práctica, nuestra mascota ha conseguido aprender algo que siempre le trae beneficios: llegar al destino final haciendo lo que le hemos enseñado durante todas las salidas. El perro no pasea con nosotros, pasea solo y el único impedimento para pasear más libremente es una correa y un dueño que la sujeta.

Cuestión de física
El perro aprende a tirar de la correa por dos razones principales: en primer lugar, el perro tira de la correa de modo natural porque le da resultado hacerlo. Pero además, existe una ley física que dice: Si se aplica una fuerza en determinado sentido sobre el cuerpo de un animal, éste intentará ejercer una fuerza similar y en sentido contrario para mantener el equilibrio. Cuanto mayor es esa fuerza (cuando tiramos de la correa hacia atrás), más tirará el animal hacia delante para compensar.

Los tirones suelen recibir un refuerzo por parte del dueño en forma de movimiento hacia delante que hace que consiga llegar hasta su objetivo. Todos los perros -y la gran mayoría de animales incluyendo a los humanos- tienen un reflejo denominado “reflejo de compensación de presión”. En cuanto sienten presión en el cuello o en el pecho se apoyan en ella y siempre empujarán en sentido opuesto a ésta para compensarla, de forma refleja.

Esto explica en gran medida porque a los perros de tiro, como los huskies y alaskan malamutes entre otras razas, les gusta tirar del arnés. Es reforzante por sí mismo. Pero esto no quiere decir que los perros con petral o arnés tiendan a tirar más. Ellos aprenden a tirar de la correa cuando tienen éxito haciéndolo, cuando llegan a donde quieren llegar, estirando. Aunque el arnés es más cómodo para el tiro, la conducta es la misma con cualquier sujeción. La mayoría de perros ignoran las molestias o el dolor con tal de conseguir su objetivo.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que pueden haber otras situaciones que provoquen que un perro siempre tire de la correa: la falta de ejercicio en un perro muy activo, los paseos demasiado cortos, los perros asustadizos que quieren huir de lo que les da miedo, los que muestra agresión hacia otros perros, o los animales muy dominantes que siempre quieren ir por delante. Pero muchos de estos comportamientos forman parte de un círculo vicioso:

Cuando pasear a nuestra mascota que siempre tira de la correa se convierte en un sacrificio y en algo penoso y estresante, es normal que cada vez lo paseemos menos tiempo, con menos ganas de que se acerque tirando hacia otros perros, que intentemos volver a casa lo antes posible para descansar, y que casi recemos para que haga sus necesidades lo antes posible.

Esto provoca muchos de los problemas que antes hemos descrito: el perro que no hace suficiente ejercicio sale con más ímpetu de casa; los paseos cortos hacen que nuestra mascota se apresure a investigar todo lo que pueda en el menor tiempo posible, los animales poco socializados pueden mostrarse agresivos con otros perros, y los miedosos posiblemente lo son porque no han recibido suficientes estímulos en sus cortos paseos. Es una rueda de causas y efectos que no termina nunca.

Otra de las causas que pueden provocar que nuestros perros tiren continuamente de la correa, es también en parte culpa nuestra. En esta sociedad en que vivimos, la mayoría de personas vamos siempre con prisas. Contagiamos esa excitación al perro cada vez que lo sacamos a pasear. Pocas veces nos podemos parar a sentarnos en un banco o intentar caminar tranquilamente. Ya no se ve a mucha gente “sólo” paseando por la calle, siempre van a algún sitio.

Si nos fijamos bien ¿Cuántos perros se ven tirando de la correa cuando su propietario es una persona mayor? Las personas mayores, algunas ya jubiladas, no tienen prisa y la gran mayoría de veces que salen a la calle es para pasear... Y lo consiguen, con su perro. Ellos transmiten tranquilidad al can desde antes de salir de casa y no tienen prisa, y su mascota tampoco.

¿COMO ENSEÑARLE?
Es importante enseñar a nuestro perro desde cachorro a no tirar de la correa. Los paseos deben ser siempre tranquilos, permitiéndole al perro oler, explorar, y hacer sus necesidades sin prisas. Debemos tener en cuenta que el paseo es para el perro.

Seguramente nuestra mascota ha estado encerrada en casa muchas horas, posiblemente sola y aburrida y necesita distraerse con olores, acercarse e interactuar con otros perros y hacer suficiente ejercicio. Un perro cansado nunca tirará de la correa.

Enseñarle a caminar al costado
La mayoría de las personas enseñan a sus perros a sentarse, tumbarse y a dar la pata. Pero muy pocas veces le enseñan uno de los ejercicios más importantes: caminar al lado.

Conseguimos que el perro se siente con premios y dandole una orden como “Sit” o “Sientate”, le decimos “dame la pata” y le premiamos por ello, pero pretendemos que camine a nuestro lado por arte de magia. Lo único que hacemos es tirar de la correa, gritar su nombre o decir varias palabras como “Aquí”, “No” o “Vamos”. ¿Por qué no utilizamos el mismo método que cuando le enseñamos a sentarse?

Lo primero que debemos hacer es decidir en que lado queremos llevar a nuestro perro. En las competiciones de obediencia se adiestra al perro a caminar a ambos lados de su guía, pero para nuestra mascota es mejor ponérselo fácil y enseñarle en un lado en el que se sienta cómodo.

Después debemos pensar que palabra utilizaremos para que comprenda lo que queremos de él (por ejemplo “Junto”) y hacerle entender que cuando la decimos debe colocarse a nuestro lado.

Con premios para motivarle -juguetes o galletas-, una correa y un collar o arnés adecuado y algo de paciencia, ya tenemos todo lo necesario para educar a nuestro perro para que camine a nuestro lado.

En primer lugar, motivándole con un juguete o un chuche, lo colocaremos en nuestro costado y comenzaremos a caminar. El perro seguirá con la mirada (y con su cuerpo) el objeto deseado y es entonces cuando diremos la orden “Junto”. Cada vez que se adelante o se lance a por el motivador, tiraremos ligeramente de la correa y cambiaremos el sentido de la marcha. Hasta entonces, el perro ha ido a lo suyo, sin estar pendiente de nosotros durante el paseo, pero ahora, mostrándole su juguete favorito o una galleta, va pendiente de nuestros movimientos.

Hay que hacer muy bien las correcciones, con un pequeño tirón hacia nosotros y cambiar la dirección. Uno de los fallos que más se cometen en este ejercicio es tirar de la correa hacia atrás cuando el perro se adelanta. Además de ser un movimiento muy incomodo, nunca resulta, pues los perros no suelen caminar marcha atrás. Es mejor cambiar de sentido, modificar el sentido de nuestra marcha. De este modo, corregimos al perro mientras sigue caminando hacia delante.

No debemos dejar que se adelante demasiado, pues entonces desaparecemos de su campo visual y ya no interactuamos con él. Pero hay que tener en cuenta que los perros tienen una visión lateral mayor que la nuestra y aunque tenga una cabeza por delante de nuestra pierna, nos puede seguir viendo.

Lo más importante de este ejercicio es que debemos ordenarle “Junto” y mostrarle el premio cada vez que comencemos el ejercicio, cuando cambiemos de sentido, cuando se separe de nuestro lado, y justo antes de corregirle con un breve tirón.

Los ejercicios deben iniciarse en un lugar sin muchas distracciones y en periodos muy cortos que deben alargarse progresivamente. Por ejemplo, 10 pasos al principio, 20 más tarde y así sucesivamente.

El objetivo es dar a entender al perro que caminando a nuestro lado (el que decidamos) se va muy cómodo, consigue llegar a los mismos sitios que tirando de la correa pero además, consigue premios de todo tipo. Y ésto si hay que tenerlo muy en cuenta: siempre debemos felicitar al perro por el trabajo bien hecho, tanto mientras ejecuta el ejercicio como cuando lo acaba.

En resumen, nuestra mascota ha de saber que puede conseguir los mismos objetivos sin sentir la incomodidad de estar tirando siempre de la correa. Con el tiempo, el perro suele habituarse a caminar cerca nuestro sin tener que escuchar la orden, pues es donde se siente más cómodo y seguro.
 
No es difícil conseguir que nuestro perro camine tranquilamente a nuestro lado. Pasear junto a nuestra mascota es uno de los mayores placeres con las que nos podemos encontrar y siempre es beneficioso, tanto para nosotros como para nuestro perro.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé