EL FINAL DE LAS VACACIONES

Publicado en Especies nº 146 - Septiembre 2011

El final de las vacaciones y el retorno a nuestro hogar siempre es estresante para todos, incluso para el perro. Los mayores volvemos al trabajo, los niños a la escuela y el perro a su rutina diaria de vivir en cuatro paredes y quedarse sólo varias horas hasta el momento del paseo. La vuelta a casa puede originar problemas de conducta en nuestra mascota que son muy fáciles de prevenir.

Los perros, sobre todo los de tamaño mediano y grande son animales que necesitan desfogarse haciendo ejercicio y por desgracia, en las ciudades esta actividad es bastante difícil de realizar. De todos modos, como son animales muy adaptables, la mayoría de perros, si han recibido una buena educación desde una edad temprana se acomodan perfectamente bien a la vida de las grandes urbes. Pero en algunos casos, tras la época vacacional surgen algunos problemas de comportamiento originados por estrés y depresión.

En vacaciones, durante varias semanas, el perro goza de nuestra compañía prácticamente en todo momento. Los paseos son más largos, jugamos más con él y no hace falta sacarlo atado continuamente. Generalmente puede hacer sus necesidades a cualquier hora, escarbar en la tierra, agarrar palitos, comer hierba, correr e incluso revolcarse en el campo. En suma, toda una serie de conductas que nuestra mascota efectuaba cuando era un cachorro y que siempre intentamos evitar cuando vivimos en nuestro hogar, pero que no nos importa que las haga en vacaciones y que incluso nos hacen gracia.

La vuelta a la rutina ocasiona la prohibición total de muchas de estas actividades y como el perro no puede entender el porqué, a veces continúa haciéndolas. A este proceso se le llama “extinción de la conducta aprendida” que significa el retorno a prácticas que habían sido anteriormente corregidas mediante el aprendizaje. Algunas de estas conductas problemáticas son las siguientes:

- perdida de los hábitos de limpieza
- robo de objetos y destrucción
- ansiedad por separación
- actividad exagerada
- escarbar en alfombras o lugares donde antes no lo hacía

Perdida de los hábitos de limpieza
En algunos perros, tras volver al hogar, reaparecen los malos hábitos de limpieza, orinando y defecando nuevamente en casa. La causa es la pérdida de costumbre de tener un horario fijo de salidas, que es lo que ocurría durante las vacaciones.

Para solucionar este problema debemos retornar al adiestramiento que efectuamos cuando era cachorro y en pocos días habremos arreglado el problema. No hace falta que volvamos a colocar periódicos en el suelo para que haga sus necesidades, pero sería recomendable tenerlo más vigilado, premiarle de nuevo cuando haga sus cosas fuera de casa y en lugares apropiados, y reprenderle si no lo hace.

Robo de objetos y destrucción
Durante los paseos por el campo, muchos perros cogen palos, piñas, piedras y toda una serie de objetos que encuentran al aire libre. Los mastican, los lanzan al aire, se los llevan corriendo, etc. Para ellos, esta actividad se convierte en uno de sus juegos favoritos. Es como si todo el entorno estuviese lleno de juguetes divertidos.

Nuestro perro, al llegar a casa después del periodo estival desea jugar de la misma manera, y es posible que tienda a robarnos comida o algunos objetos que normalmente están a su alcance. Además, de este modo consigue llamar la atención perdida.

La solución es fácil, pues sólo hay que dejarle varios juguetes a su disposición y hacerle entender que son los únicos objetos con los que debe jugar. De la misma manera que en el problema anterior, mostraremos nuestro agrado cuando juegue con sus juguetes y le reprenderemos si se apodera de alguno de nuestros objetos.

Ansiedad por separación
El perro es un animal extremadamente social. Necesita estar en compañía de otros perros y/o personas. Además, como ya hemos dicho antes, es un animal muy rutinario.

La ansiedad por separación en el perro es uno de los problemas más graves de comportamiento que pueden resultar tras unas vacaciones. Es un trastorno de conducta que puede ocurrirle a cualquier perro, sea de la raza que sea, aunque suelen ser más propensos los animales mayores y sobre todo los que demuestran un exagerado apego a sus dueños.

Durante las vacaciones, nuestro perro pasa varios días en nuestra compañía, interactuando constantemente mediante juegos, paseos y otras actividades. Pero de repente, la vuelta a la rutina diaria -cuando nuestras obligaciones laborales o en el caso de los niños, el comienzo del curso escolar- provoca que el perro se quede solo en casa durante largas horas. Esto puede causar en nuestra mascota una sensación de abandono que deriva en estrés y depresión. Los síntomas más habituales de este trastorno son: vocalización excesiva (ladridos, gemidos), destrucción del hogar (coger y masticar objetos), orinarse y defecar dentro de casa, rascado de puertas y paredes, e incluso dermatitis por lamido excesivo de las patas. Todos estos comportamientos son causados por el estrés producido por la excitación que siente el perro al creerse abandonado.

Si el problema es muy grave, es conveniente consultar con un especialista, aunque la mejor manera de evitarlo es la prevención. Hay que procurar que el cambio de vida y costumbres del perro al llegar a casa de nuevo no sea demasiado brusco. Intentaremos que los últimos días de vacaciones sean parecidos a los que le esperan en el retorno al hogar y ya allí, habituarlo progresivamente a nuestras salidas y ausencias.

Actividad exagerada
Un perro que, con nuestro beneplácito, ha podido correr y jugar durante varias semanas desea seguir haciéndolo, y es muy posible que desarrolle una hiperactividad temporal los primeros días a la vuelta del periodo estival. Es frecuente que nos invite a jugar de forma excitada, que corra por toda la casa, que ladre e incluso que desobedezca algunas de las órdenes que anteriormente tenía totalmente asimiladas. Hay que tener en cuenta que generalmente, las vacaciones son para toda la familia, incluida nuestra mascota, y es normal que en este periodo, dejemos de lado su educación.

No es un problema grave. Sólo hay que tratar de que el perro haga el ejercicio apropiado, o sea, cansarlo todo lo que podamos en nuestros paseos diarios y, sobre todo, repasar las normas de educación que inicialmente le habíamos enseñado.

Escarbar en alfombras o lugares donde antes no lo hacía
La acción de escarbar es un comportamiento instintivo que el perro, al vivir en un piso, generalmente no realiza porque no tiene un lugar donde hacerlo. Pero si esta varios días al aire libre, este impulso innato puede activarse de forma desmesurada y al volver al hogar puede seguir intentándolo en nuestras alfombras u otros lugares. Pero es algo que suele durar muy poco tiempo, justo lo que tarda en darse cuenta de que no sirve para nada.

El problema residiría en perros que viven en casas con jardín ya que, aunque de cachorro le hubiésemos enseñado a no hacerlo en nuestro césped, después de habérselo pasado tan bien escarbando en otros lugares, no distinguiría bien donde puede y donde no debe hacerlo. El adiestramiento es también el único método para que no vuelva a hacerlo.

Al igual que nosotros somos diferentes a otras personas, también nuestro perro es diferente al resto de los perros. Por lo tanto, cada uno de ellos acepta el final de las vacaciones de forma distinta. Los perros son una de las especies con más capacidad de adaptación del mundo animal. Nos podemos encontrar con algún problema de conducta como los que hemos señalado anteriormente al llegar el fin de las vacaciones pero no es lo habitual. La rutina es lo que más tranquiliza a un perro, pero siempre que sea una rutina que proporcione todas las necesidades físicas y psíquicas a nuestro perro. Y por supuesto, él también necesita unas vacaciones.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé