LA VISIÓN DEL PERRO

Publicado en animalia nº 217 - Julio 2009

De todos los sentidos que tiene el perro, el de la vista es el más desconocido. Existe la creencia generalizada de que los perros ven en blanco y negro o sólo distinguen los tonos del gris. Pero no es así. La vista no es uno de los sentidos más importantes para el perro, pero es una excelente herramienta adaptada a sus necesidades cotidianas.

Comparando el sistema visual de los perros con el de las personas, se aprecian una serie de importantes diferencias. En primer lugar, el perro tiene una visión del mundo que le rodea muy distinta a la nuestra, ya que su perspectiva es totalmente diferente: un perro lo ve todo desde abajo, a no más de medio metro del suelo, y algunas razas incluso a pocos centímetros. Uno de los errores que solemos cometer es creer que lo que nosotros percibimos, también lo percibe él de la misma manera.

Además, mientras que las personas tienen una gran memoria visual, hasta el punto en que nos reconocemos por la vista, los perros necesitan además, utilizar sus los sentidos del olfato y el oído. Es por eso que un perro no se fía totalmente sólo de la vista, necesitando el apoyo de otros sentidos. Si un perro sale al parque con uno de sus dueños y ve aparecer al otro, normalmente se quedará mirando unos segundos, dudando, para seguidamente, después de utilizar el olfato y el oído para asegurarse, ir a saludarlo.

El desarrollo de la vista canina es similar a la humana, pero con importantes diferencias. Al nacer, el perro es ciego, y los únicos sentidos que funcionan son el tacto, el olfato y el gusto. La vista y el oído serán funcionales cuando el cachorro cumpla entre diez y quince días, y hasta los veinticinco días no será capaz de orientarse ni de reconocer objetos, acercándose a su madre para alimentarse ayudado principalmente por el olfato y el tacto. A partir de las seis semanas la retina empieza a funcionar correctamente, desarrollando la percepción visual de manera progresiva hasta aproximadamente los tres meses de edad, cuando alcanza su visión definitiva.

Algunos perros sufren de miopía, mientras otros de hipermetropía, y hay razas de perros con una mejor vista que otras. Los lebreles y el labrador retrevier son algunas de las razas que gozan de una mejor vista. Mientras los primeros se dedican a cazar con la vista y a la carrera, el segundo es especialista en cobrar las piezas, por lo que tiene una gran memoria visual. En cambio, el pastor alemán, el rottweiler y el schnauzer enano son perros que tienden más a la miopía.

De todas maneras, hay que considerar que la vista, en el caso de los perros, no es el sentido más importante en su vida cotidiana, por lo que la ceguera no representa un problema demasiado grave, ya que sus otros sentidos, sobre todo oído y olfato, hacen que se adapte a la falta de visión.

Existe una creencia popular que afirma que los perros ven en blanco y negro o sólo tonalidades de grises, pero no es cierta. Los perros pueden ver en color, pero de forma diferente a las personas. Los colores que mejor distinguen son los más cercanos a las gamas más cercanas al azul y el violeta. Los tonos verdes y rojos los ven grises; los amarillos y naranjas, amarillentos. Es por eso que es mejor utilizar para jugar una pelota azul que una roja para que el perro la encuentre más fácilmente entre el césped, que el ve en un gris amarillento..

Desde un punto de vista anatómico, el ojo canino funciona exactamente igual que el humano. En la retina de todo mamífero existen dos tipos de células fotorreceptoras: los bastones y los conos. Los bastones son sensibles a los cambios de la intensidad de la luz, siendo los responsables de que los perros vean mejor en condiciones de escasa luminosidad. Además, contribuyen a la detección del movimiento. Los conos contribuyen a la percepción de los detalles y a la visión en color. Es por esta razón que los perros no tienen la misma visión cromática que las personas: mientras éstas tienen un cuatro y medio por ciento de conos en la retina, los perros sólo un tres por ciento.

El campo visual canino también es diferente. Al perro le cuesta ver objetos situados a una distancia cercana (unos treinta centímetros aproximadamente) porque los ve borrosos. Por eso olisquea y toca objetos muy cercanos, como ocurre por ejemplo, cuando le damos una galleta o encuentra un juguete. En cambio, su vista es muy sensible al movimiento, y hay investigaciones que demuestran que pueden detectar un objeto o animal en movimiento a una distancia de hasta ochocientos metros.

La visión periférica de un perro es mucho más amplia que la de una persona, y de un solo un vistazo percibe muchas más cosas. Mientras que en los humanos el campo visual es de ciento ochenta grados, en los perros alcanza los doscientos aproximadamente, porque sus ojos, al estar ligeramente ladeados, les permite tener un campo visual más amplio. Algunas razas tienen una mayor visión lateral, mientras que otras tienen más visión frontal.

Una de las características más importantes de la visión canina es que los perros pueden ver en la oscuridad, herencia de sus antepasados, los lobos, expertos cazadores nocturnos. La pupila de un perro posee una gran capacidad de dilatación y le permite que cualquier luz, por tenue que ésta sea, estimular la retina: donde se encuentra una capa de células reflectantes, denominada tapetum lucidum, que convierte la vista del perro en un excelente instrumento para la visión nocturna.

Este tapiz de células, situado en el fondo de la retina, es propio de los mamíferos nocturnos e inexistente en el hombre, actuando como un amplificador de la luz al rebotarla como un espejo y reenviando las ondas luminosas al nervio óptico. Es esta capa celular la que provoca que los ojos de los perros brillen cuando son iluminados en la oscuridad y tengan tanta sensibilidad a las luces inesperadas. Es la causa por la que si en una carretera, las luces de un coche iluminan a un perro u otro animal de improviso, éste quedará deslumbrado e inmóvil durante unos segundos, a veces vitales para su supervivencia.  

La visión canina es un maravilloso instrumento adaptado a las necesidades particulares de su vida perruna. Conocer su funcionamiento ayuda a entender mejor algunas de las reacciones de nuestra mascota, facilitando una convivencia mejor.

EL TERCER PÁRPADO
Todos los perros poseen una membrana, llamada el tercer párpado, que recubre el ojo protegiéndolo de agresiones externas. Actúa como un limpiaparabrisas, produciendo lágrimas que ayudan a lubricar los ojos.

En ciertas ocasiones, esta membrana no funciona adecuadamente, cubriendo parcialmente los ojos. Esta protrusión del tercer párpado suele ser frecuente en las razas con los párpados inferiores muy caídos (cocker, bassethound, dogo, chow-chow, shar-pei, mastín napolitano), pero hay que vigilar que no se acentúe demasiado, ya que los párpados anormales producen irritación y lagrimeo crónico y pueden dar lugar a dos enfermedades muy comunes, que son el ectropión y el entropión.

La primera consiste en una eversión del párpado inferior, mientras que la segunda es una inversión del borde de los párpados hacia el ojo. Ambas tienen un buen pronóstico quirúrgico.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé