TENGO UN PERRO VELCRO

Publicado en Perros & Cía nº 184 - Agosto 2009

Algunos perros son muy dependientes de sus dueños. Los siguen a todas partes y siempre buscan el contacto físico. Esta situación de dependencia exagerada es conocida también como el efecto velcro. Esto que a veces es agradable y divertido, puede convertirse en un inconveniente, ya que, en ocasiones, el perro puede llegar a desarrollar problemas psíquicos.

Los perros son animales sociales y por lo tanto, necesitan vivir acompañados de otros perros opersonas. Todos los perros domésticos tienen unas necesidades que han de ser satisfechas, como el comer, hacer ejercicio, relacionarse, dormir y tener un espacio donde vivir; y para ello dependen de sus dueños, que son quienes se las procuran.

Además, los perros también requieren de nuestra atención, nuestros cuidados y cariño. Sin embargo, no hay que olvidar que también necesitan su propio espacio vital y sus momentos de relación social, por lo que deben saber disfrutar de una cierta independencia y mantener una cierta distancia de sus dueños en algunas ocasiones.

Hay perros que sufren una dependencia exagerada hacia sus dueños y más frecuentemente, sólo hacia uno de ellos. Esta conducta de apego extremo puede compararse a la de algunos niños con sus padres, cuando no se separan de ellos ni por un momento e intentan por todos los medios llamar su atención. Esta circunstancia, en el mundo canino, puede afectar a perros de cualquier raza, edad y sexo, pero es más frecuente en las hembras, ya que los machos suelen ser más independientes. Aunque siempre hay excepciones.

El comportamiento característico de un perro velcro es seguir continuamente a su dueño por toda la casa, incluso al lavabo. Cuando éste se detiene un tiempo en algún lugar, suele echarse a sus pies y quedarse tranquilo. Generalmente duerme en el dormitorio con los dueños, a veces incluso sobre la cama, y se despierta y levanta cuando el dueño lo hace. Casi siempre intenta llamar la atención para que le acaricien, le den comida o le hagan caso de alguna manera. Este tipo de perro está siempre atento a cualquier movimiento del dueño y a cualquier ruido, como por ejemplo, el sonido de las llaves, el de una puerta que se abre o el del cajón donde está la correa. No suele relacionarse demasiado con otras personas y siempre busca el contacto físico. ¡Incluso hay casos de perros de más de 25 kilos que intentan subirse a la falda del dueño!

Cuando debe separarse de su dueño y se queda solo en casa, acostumbra a ponerse nervioso, ladrando o gimoteando, y normalmente permanece echado tras la puerta. A su regreso, el perro siempre saluda a su dueño de una forma exageradamente efusiva, con saltos, carreras y gimoteos y, a partir de ese momento, reanuda la rutina de siempre: busca continuamente el contacto, sigue a su dueño por todas partes, e intenta llamar su atención.

¿QUÉ PERROS TIENDEN A ESTA CONDUCTA?
Cualquier perro que tenga una unión emocional fuerte con su dueño y dea muy dependiente puede padecer el efecto velcro. Suele ocurrir cuando a veces, los dueños, de manera inconsciente, tratan a sus perros como si fueran niños, mimándolos y sobreprotegiéndolos en exceso, con lo que el comportamiento animal se resiente. Pero hay otros ejemplos.

Un cachorro separado demasiado temprano de su madre y sus hermanos crece desconociendo el concepto de relacionarse y, al no poder salir a la calle durante un tiempo -por no estar aún vacunado-, la única relación que conoce es con su dueño. También cachorros que han estado enfermos y que han sido mimados y atendidos constantemente por sus dueños, cuando se recuperan, siguen demandando una continua atención y contacto.

Los perros encontrados o recogidos de una perrera, normalmente son perros traumatizados por el abandono de sus dueños e intentarán por todos los medios que esa situación no vuelva a repetirse, por lo que suelen ser candidatos a ser perros velcro.

Los perros miedosos y los excesivamente sumisos, sólo se sienten seguros junto a su dueño, incapaces de tomar cualquier iniciativa, esperando que sea el dueño el que les dirija en todo momento, por lo que están siempre atentos a cualquier movimiento de éste.

EL EFECTO VELCRO: PROBLEMAS QUE PUEDE DESENCADENAR
El apego exagerado de un perro hacia su dueño puede llegar a desarrollar algunos problemas de conducta. Por ejemplo, el estrés y la ansiedad por separación del dueño pueden provocar ladridos y gemidos molestos, destrucción del hogar y hacer sus necesidades en casa. Los celos excesivos de un perro sobreprotegido pueden provocar muestras de agresividad hacia otras personas o perros. Otra consecuencia puede ser la obesidad, si el dueño consiente en premiarle con comida todas sus peticiones de atención.

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO
La mejor forma de evitar el efecto velcro es la prevención. En los cachorros, lo recomendable es mantenerlos con su madre y sus hermanos, como mínimo, hasta los dos meses y medio de vida, en plena etapa de socialización, que culmina sobre los cuatro meses. Este periodo es muy importante en la vida del perro, porque todo lo que le ocurra durante ese tiempo, no lo olvidará nunca, y es cuando asimila el concepto de relación. Por eso el cachorro debe tener contacto con otros perros y personas, tanto adultos como niños, enseñándole a comportarse de forma adecuada en cada caso.

En el caso de los perros adultos, el tratamiento consiste en educarlos en la seguridad en sí mismos, haciendo que sean más independientes. Es conveniente en estos casos, socializarlos y procurarles nuevos estímulos dirigidos a su autosuficiencia como, por ejemplo, enseñarle a jugar solo y reeducarlo en función de su problema concreto (miedo, sumisión, ansiedad, celos, etc.)

Educación y adiestramiento canino JR Batallé