"HABLO DE PERROS ABANDONADOS" - CAMILO JOSÉ CELA

Dar de comer al hambriento es una de las obras de misericordia, quizá también una de las más clásicas, y su piadosa práctica es cauce adecuado para el ejercicio de la caridad, para el noble y ya casi prescrito instinto del hombre que durante tiempo y tiempo reemplazó, e incluso suplantó, a la justicia, ese frío y tan necesario entendimiento. Los daneses se aprestan a recoger los perros que abandonamos los españoles, actitud que les honra pero que tampoco resolverá un problema que yace más en la conciencia del causante que en los lomos de quienes aguantan la causa y sus dolorosos efectos. No se trata de sancionar a nadie pero sí de insistir a todos y la premisa necesaria para entender que esto es elemental: nadie está obligado a tener un perro -o un gato o un canario e incluso un hijo- pero, si lo tiene, nadie está autorizado a abandonarlo a su infortunio. La ley de la conciencia es diáfana como la luz del sol.

Camilo José Cela (recogido en A bote pronto, Barcelona: Seix Barral, 1994)

Posted on January 17, 2013 .