EL CAMBIO DE DOMICILIO ¿CÓMO AFECTA AL PERRO?

Publicado en animalia nº 234 - Enero 2012

Cambiar de lugar de residencia es un acontecimiento que muchas veces afecta considerablemente nuestro modo de vida e implica una serie de cambios en la rutina diaria que pueden perturbar de forma importante a nuestras mascotas en lo que se refiere a su comportamiento y a su estado psíquico.

EL PERRO. ANIMAL DE COSTUMBRES                                                                    

Cuando nos mudamos a un nuevo domicilio debemos tener en cuenta una serie de cosas que pueden ayudarnos a que nuestra mascota se adapte más rápidamente al nuevo entorno. El perro es un animal que se acostumbra a una rutina y a un ambiente y cualquier novedad puede provocar en él una respuesta de estrés que, sin embargo, es muy fácil de prevenir.

Nuevos olores, nuevos sonidos, nuevas oportunidades
Una nueva casa es para el perro un territorio nuevo, con olores desconocidos y ruidosextraños. Por lo tanto, es bastante corriente que durante los primeros días lo notemos más nervioso, intranquilo y explorador.

Los sonidos que escucha de los nuevos vecinos y los olores o posibles ladridos de otros perros que vivan cerca puede que le inciten a ladrar, a mirar repetidamente por la ventana y a mantener una actitud inquieta.

Para disminuir estas respuestas nerviosas es conveniente que el perro en su nueva casa conserve sus objetos más personales como su colchoneta o cuna donde duerme, sus recipientes de comida y agua y sus juguetes favoritos. También es recomendable dejarle algo de música cuando tenga que quedarse solo, eso atenuará los sonidos extraños que pueden ponerle nervioso.

Pero el cambio de domicilio también es un buen momento para modificar algunas conductas.  Podemos aprovechar la nueva situación para resolver algún problema de comportamiento que no hayamos podido solucionar en la antigua casa. La novedad del cambio nos da la posibilidad de introducir nuevas normas, que al enseñárselas en un entorno diferente nos facilitará el adiestramiento. Por ejemplo, es posible que nosotros hayamos acostumbrado o permitido que nuestro perro se suba al sofá o a la cama. Este sería el momento de decidir en qué lugar queremos que descanse y duerma, y con qué objetos le permitimos jugar.

Horarios distintos, paseos diferentes y perros desconocidos
Es posible que el cambio de domicilio vaya acompañado de un nuevo horario de trabajo y, por lo tanto,  los paseos del perro también se vean afectados de alguna forma. Debemos tener en cuenta su habitual horario de salidas y de comidas e intentar reprogramarlo de forma que no afecte de forma negativa a su educación en el tema de la evacuación.

Los paseos por nuevos lugares provocarán que nuestro perro se muestre más explorador e inseguro. Es muy probable que orine más para marcar el territorio y de este modo sentirse más tranquilo. Es importante que le dejemos olfatear todo el entorno y no forzarle a seguir caminando si vemos que se detiene a investigar olores o escuchar nuevos sonidos. El perro ha de empaparse de los nuevos estímulos que encuentre en su nuevo ambiente para que su comportamiento en la calle sea igual que en su antiguo espacio de paseo.

Por lo que respecta a los nuevos perros que pueda conocer, actuaremos con cautela cuando se acerque a sus posibles nuevos amigos, pero sin miedo a las peleas, que si no se habían producido anteriormente, tampoco deberían hacerlo ahora. Preguntaremos tranquilamente a los dueños de los otros canes sobre su carácter y le dejaremos que huela y juegue con sus nuevas amistades.

DE LA CIUDAD AL CAMPO O DEL CAMPO A LA CIUDAD

El cambio más radical para un perro es cuando nos mudamos de la ciudad al campo o viceversa. Para nuestra mascota supone la aparición de un gran número de nuevos estímulos desconocidos a los que tendrá que habituarse lo más pronto posible.

De la ciudad al campo: buscando la naturaleza
Un perro que haya vivido toda su vida en una ciudad se ha acostumbrado a pasear prácticamente todos los días con correa y sólo esporádicamente ha podido disfrutar de un paseo por el campo o correr con otros perros en un parque cercano a casa. Los únicos animales que conoce un perro de ciudad suelen ser, además de sus congéneres, los gatos y las palomas.

Durante sus paseos se ha acostumbrado a los ruidos de los coches, las luces de la calle y el bullicio general que existe en cualquier ciudad. En el interior de la casa ha aprendido a convivir con todos los ruidos del vecindario y, tal como nos pasa a nosotros, se acostumbra y no presta atención a la mayoría de esos sonidos.

En el campo, lo más probable es que nuestra mascota pasee más libremente, sin ir atada de la correa y por un entorno menos bullicioso. Un mundo nuevo de olores le hará investigar, olfatear, explorar con la mirada otros paisajes, y descubrir otros animales que le eran totalmente desconocidos como gallinas, vacas, caballos, infinidad de aves, etc. Cabe suponer entonces, que uno de los problemas que tengamos es poder controlar al perro para que no persiga o se asuste al ver toda esa fauna.

A todos los perros les encanta caminar y correr por terreno blando, y donde más disfrutan haciéndolo es sobre la hierba o tierra blanda. Es bastante normal que nuestro can comience a correr como un loco sin destino aparente cada vez que salga a pasear por el campo. Simplemente disfruta de la suavidad del terreno que pisa, muy diferente del duro asfalto que además, en las épocas de calor se convierte en suelo ardiente.

Mucha gente que vive en el campo, dispone de un jardín o terreno generalmente vallado donde el perro puede corretear libremente sin salir de casa. Pero también existen perros que son especialistas en fugas y si es el caso de nuestro perro debemos tomar algunas precauciones:

Tendremos que situar la altura de las vallas dependiendo de lo grande y ágil que sea nuestra mascota. Hemos de tener en cuenta que ante la imposibilidad de poder saltar la valla para fugarse, algunos perros eligen la opción de pasar por debajo cavando bajo esta.

Una opción válida y recomendable en algunas circunstancias es colocar al perro un collar de valla invisible. Este collar emite unos pequeños impulsos eléctricos cuando el perro se aproxima a una zona delimitada por unos cables, creando así una valla invisible. Está indicado para corregir a perros con tendencia a la fuga. Está disponible en la mayoría de tiendas especializadas de mascotas, y es importante asesorarse por un profesional antes de adquirirlo, pues aunque es prácticamente inofensivo, actúa enviando pequeñas cargas eléctricas al can.

Otro contratiempo que nos podemos encontrar si nos vamos a vivir al campo es lo que puede suceder si nuestra mascota es una hembra no castrada. En los pequeños pueblos rurales es muy frecuente que un gran número de perros vagen todo el día sueltos y sin la supervisión de sus dueños, que les dejan campar a su aire. Si nuestra perra entra en celo, será muy difícil convencer a los “pretendientes” caninos que hagan el favor de volver a sus casas, sin haber intentado montarla. Las únicas soluciones para evitar esta molestia son la castración de la perra o un control constante de ésta en los periodos de celo.

En el tema de la salud del perro, hay que tener en cuenta que en el campo anidan muchos más parásitos externos-como las pulgas y las garrapatas- que en la ciudad. Debemos prestar más atención a la higiene del perro y prevenir con algún antiparasitario que el veterinario nos aconseje.

Del campo a la ciudad: llegando al bullicio
Cuando un perro llega a la ciudad después de haber estado toda su vida en el campo, puede costarle mucho adaptarse a los ruidos, coches, destellos de luces y tumultos de gente. Todo este bullicio puede causarle estrés e incluso respuestas de miedo.

Hemos de tener en cuenta que nosotros podemos adaptarnos fácilmente y comprenderlas grandes diferencias que existen entre la ciudad y el campo gracias a nuestro conocimiento de la cultura, pero nuestra mascota desconoce por completo el porqué existen incontables vehículos ruidosos, mucha gente, y un entorno sin apenas espacio verde.

Lo mejor para acostumbrar a nuestro perro a las novedades es, al principio, procurar pasearlo a horas en que la calle esté más calmada, buscando itinerarios donde se sienta más tranquilo y pueda explorar e investigar sin asustarse.

Otra cuestión importante de la novedad de pasear por la ciudad con el perro, es el lugar donde debe hacer sus necesidades. Mientras que en el campo, el can no tenía ningún sitio fijo donde evacuar, en las ciudades debemos acostumbrar a nuestro can a utilizar los pipi-canes que existen en la mayoría de parques públicos.

Cambio de lugar. Cambio de veterinario y posible papeleo
Normalmente, un cambio de domicilio, a no ser que nos traslademos cerca, implica un cambio de veterinario y dependiendo del perro, también un cambio de peluquería canina.

Es importante disponer de toda la historia clínica de nuestra mascota para que el nuevo veterinario tenga toda la información necesaria sobre su estado de salud, enfermedades anteriores, vacunas, etc. Además, es recomendable hacer una visita a la consulta veterinaria (y a la peluquería, si es necesario) para que nuestro perro conozca a su futuro doctor sin que sufra la mala experiencia de una inyección o una manipulación al examinarlo. Entrar solamente a saludar o a informarse y aprovechar esa ocasión para regalarle una galletita ayudará a que las próximas visitas ya obligadas, sean más gratificantes tanto para el perro como para nosotros.

De toda la información que puede proporcionarnos el veterinario es muy importante conocer la legislación sobre la identificación y registro de nuestra mascota en la comunidad donde nos instalamos. Hasta ahora el microchip no es obligatorio en todas las comunidades autónomas y además, el registro se realiza a nivel de comunidad autónoma, no a nivel nacional. Por lo tanto, al producirse el traslado, los propietarios debemos tramitar el alta en el registro correspondiente lo antes posible. Si nuestro perro se extraviara, el colegio de veterinarios de la comunidad a la que nos hemos mudado, aún no tendría registrada nuestra mascota.

Todo cambio tiene sus cosas buenas y no tan buenas, y nos afecta de manera similar a las personas y a los perros. Debemos tratar que el hecho de cambiar de casa sea lo más positivo posible y que la convivencia con nuestra mascota no se vea afectada.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé