LA HIGIENE DEL PERRO

Cuidar la higiene de nuestra mascota es muy importante. Además de evitar que huela “demasiado a perro”. Hay que tener especial cuidado con algunas partes de su cuerpo como la piel y pelo, los ojos, los oídos, la boca, los sacos anales, y las uñas.

En muchos casos, podemos ocuparnos nosotros mismos de su limpieza, pero a veces, dependiendo del tipo de perro es mejor que lo haga un profesional de la peluquería canina o un veterinario.

El baño
No hay que bañar al perro más de una vez al mes. Dependiendo de la raza y el tipo de perro habrá que cortarle o no el pelo y llevarlo a la peluquería mas a menudo, pero lo que necesitan todos los perros -algunas razas más que otras-, es un buen cepillado cada cierto tiempo.

Bañar muy a menudo al perro no es recomendable, ya que puede llegar a perder la capa de grasa que le protege tanto del frío como del calor. Y los champús que utilicemos no han de ser los mismos que usamos las personas, pues podría dañarle la piel. Existen gran variedad de champús caninos para todos los tipos de pelo.

Cuidado de los ojos
Es necesario limpiar los ojos de nuestras mascotas con asiduidad, pero hay razas de perros como el pug, el pequinés, el bóxer o el bulldog por ejemplo, que suelen tener la cara arrugada, con párpados caídos u ojos salientes en los que este tipo de cuidado es imprescindible. En estos perros, la suciedad y el polvo suele quedarse incrustado en sus arrugas y bolsas de los ojos y debemos controlar mucho más su higiene.

Para lavar los ojos, lo mejor es utilizar productos de venta en veterinarios y tiendas especializadas o un poco de manzanilla para limpiar bien. La solución se debe aplicar en la comisura del ojo y bajo el mismo, eliminando las manchas causadas por el lagrimeo y las legañas que puedan aparecer.

Limpieza de los oídos
Los oídos del perro son órganos muy sensibles y deben ser cuidadosamente controlados, especialmente si vemos que nuestra mascota agita la cabeza o tiende a rascarse con las patas, lo cual puede lastimarle.

En algunos perros puede aparecer una otitis alérgica o parasitaria. En estos casos debemos evitar el agua y el jabón cuando lo bañemos, y aplicar la solución que nos recomiende el veterinario. También hay que tener mucho cuidado al intentar limpiar el oído, y no utilizar los típicos palitos higiénicos de algodón, pues la mayoría de los perros se mueven mucho y, en una sacudida, podríamos dañarle el oído interno con ellos.

Algunas razas de perros, como los cockers, por ejemplo, al tener orejas grandes y caídas que muchas veces arrastran por el suelo, son más propensos a tener problemas en los oídos. En algunos casos, incluso puede introducirse una espiga dentro. Por eso hay que vigilar mucho más sus conductos auditivos.

Higiene bucal
La boca del perro ha de controlarse con frecuencia para evitar que se produzca sarro o infecciones en sus encías. Los perros que se alimentan de comida blanda son más propensos a padecer problemas de sarro y caries.

Una buena forma de contribuir a la limpieza de los dientes, además de un cepillado dental con un cepillo y un dentífrico adecuado para perros, es dar al perro cortezas de pan duro o trozos de manzana.

La limpieza bucal es muy importante para que no padezca halitosis (mal aliento) y no pierda los dientes antes de tiempo.

Limpieza de los sacos anales
Los sacos anales son unas glándulas que se encuentran a ambos lados del ano del perro y suelen vaciarse cuando el animal hace fuerza para defecar o, incluso también cuando se siente muy asustado. Funcionan de este modo de manera similar a la expulsión de liquido maloliente de una mofeta cuando se ve atacada por un enemigo.

En ocasiones, las glándulas anales, pueden enquistarse, producir demasiado líquido, o el perro, al defecar, no hace la suficiente fuerza como para eliminarlo de forma natural. Las bolsitas pueden llenarse en exceso, irritarse o infectarse. Es necesario vaciarlas de forma manual, y lo mejor es que lo haga un veterinario o un profesional de la peluquería canina.

El corte de uñas
Hay que revisar las uñas de nuestro perro por lo menos una vez al mes. Si crecen demasiado, es posible que el animal no camine bien y además le produzca dolor.

Los espolones o “quintos dedos” no tocan el suelo y por lo tanto, no se desgastan al andar. Por lo tanto hay que vigilarlos asiduamente. Cuando empiezan a crecer, suelen hacerlo en forma curvada y pueden llegar a clavarse en la piel del perro.

Para el corte de uñas, debemos mantener al perro muy quieto y utilizar un corta-uñas especial para perros. El mayor cuidado que debemos tener es no cortar demasiado, para no dañar la vena, lo que provocaría una abundante hemorragia y dolor y, sobre todo, no tocar el nervio, porque aún le dolería mucho más. En los perros que tienen uñas blancas es mucho más fácil observar hasta donde llega la parte viva y saber entonces por donde cortar.

Si cuidamos bien la higiene personal de nuestra mascota, evitaremos que se produzcan algunas enfermedades o infecciones, y además el perro se sentirá mucho más a gusto. Es importante acostumbrarle desde cachorro a la manipulación necesaria para limpiarle bien.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé

Posted on October 10, 2013 .