PERRO O PERRA ¿QUÉ ES MEJOR?

Publicado en Pelo Pico Pata nº 88 - Febrero 2013

A la hora de decidir qué perro es el más adecuado para nosotros solemos pensar sobre todo en el tamaño, la raza y los cuidados que necesita nuestro futuro compañero canino. Pero cuando llega el momento de la elección vemos a un cachorrito que parece una bolita de pelo que nos enamora, y nos convence que ese animal será el que compartirá nuestras vidas. En ese instante no damos demasiada importancia a su sexo ¿Macho? ¿Hembra? Existen diferencias.

Tener en cuenta el sexo del perro que elijamos es muy importante. Es cierto que todos los perros -machos y hembras- tienen un comportamiento similar en su etapa infantil,  pero en la mayoría de los casos, cuando llegan a la edad adulta, la diferencia en su modo de actuar es significativa.  

Seguramente habremos oído muchas cosas sobre la forma de comportarse de los perros dependiendo de su sexo, pero no todas son ciertas. Algunas de las más populares son las siguientes:

- Los machos son más independientes y peleones.  
- Las hembras son más calmadas, familiares y dóciles.
- Un perro de guarda ha de ser un macho.
- Las hembras tienen el problema del celo y los machos intentan montar todo lo que se mueve.

Ninguna de estas afirmaciones está muy deformada a lo que sucede en realidad pero hay que aclarar muchos aspectos sobre el tema.

La conducta de todos los perros está regida en gran medida por los instintos, y la mayoría de éstos no se manifiestan completamente hasta la pubertad.

¿Son los machos más peleones y las hembras más dóciles?
En la gran mayoría de los animales, los machos son más agresivos que las hembras. En el perro, las hormonas sexuales masculinas activan sobre todo la agresividad competitiva, la mayoría de veces hacia individuos del mismo sexo y de forma más exagerada si hay una hembra en celo cerca.

Esta agresividad, que a veces podemos ver cuándo se topan dos machos, suele desencadenarse si ninguno de los perros recula al mostrar uno de ellos las posturas típicas del dominante. Generalmente, entre dos perros de carácter sumiso no hay ningún enfrentamiento, al igual que entre un dominante y un subordinado, pues cada uno acepta el rol que le toca y no hay competencia.

En las hembras, la agresividad intrasexual no es tan marcada, pero sí que puede activarse entre dos perras dominantes en celo que compitan por el mismo macho. El tipo de agresión más acentuado en la hembra es la agresividad maternal, en defensa de sus crías.
Esto no quiere decir que todos los machos sean agresivos ni que todas las hembras sean más dóciles. Depende de cada perro, de su experiencia y de su aprendizaje. Aunque la tendencia es que la conducta agresiva se presente más en machos.

¿Son las hembras más familiares?
Las hembras tienen desarrollado un instinto maternal que no puede compararse al posible instinto paternal de un macho. A lo largo de la evolución, generalmente en una manada de lobos -antepasados directos de los perros- las hembras se quedaban cuidando de su prole mientras los machos salían a cazar y a guardar su territorio. Es por eso que las perras suelen ser más familiares y tiendan más a quedarse en el hogar, junto a su “manada”.

¿Quién es mejor guardián?
Los machos son más territoriales. Sólo hay que fijarse en la cantidad de pipíes que llega a hacer un perro durante un paseo. Mientras que la perra suele orinar no más de tres veces, expulsando una cantidad normal, el perro orina varias gotitas en cada árbol, farola o rincón que él considere su territorio. Esta conducta le sirve para marcar con su olor todo el recorrido y así informar a los demás perros de la zona por dónde ha pasado.

Pero esto no quiere decir que las hembras no sirvan como animales de guardia. Las perras, suelen defender con más fiereza su territorio más íntimo que los perros. Mientras que los perros defienden un territorio más amplio, las perras se ocupan más intensivamente a su núcleo familiar. Esto podemos verlo, por ejemplo en los perros guardianes de ganado: estos perros, que suelen ser de raza mastín, siempre trabajan en pareja -macho y hembra- y esto se debe a que si aparece un depredador, mientras el macho puede alejarse del rebaño para hacerle huir, la hembra se queda junto al ganado, vigilando.

En el trabajo de guarda del hogar, los machos suelen ser más atrevidos, por ejemplo en el jardín de la casa, mientras que las hembras protegerán más el interior.

Las diferencias en la conducta sexual
La conducta sexual de los perros y las perras es muy distinta, y la causa de esta diferencia es la secreción de las hormonas masculinas y femeninas en cada caso.

En la hembra, la pubertad tiene lugar aproximadamente entre los 6 y los 14 meses de edad, dependiendo de la raza y sobre todo, del tamaño, pues las razas pequeñas suelen llegar a la madurez sexual antes que las grandes. A partir de la primera ovulación, el celo de la perra aparece generalmente cada 6 o 7 meses, y durante esta etapa que dura una media de 21 días, la hembra pierde flujo sanguíneo, sobre todo en la primera mitad del periodo.

El celo de la perra, aparte de la incomodidad de las pérdidas de gotitas de sangre que ensucia la casa, lleva el inconveniente de que todos los perros de la zona, al oler las feromonas que desprende la hembra, andan locos por montarla; y sacarla a pasear puede convertirse en un autentico suplicio. Además, en la segunda parte del celo, es cuando la perra está receptiva y también ella anda loca por conseguir un macho. Durante este periodo, suele orinar con más frecuencia para informar a los machos de su estado y su presencia.

Otra conducta que puede llegar a aparecer en muchas hembras es el embarazo psicológico:  Tras el celo, aunque la perra no haya sido cubierta, sus hormonas continúan con el proceso normal de secreción, tal como si hubiese quedado embarazada y muchas veces, se comporta como si estuviera embarazada o incluso como si ya fuera madre. Además de un cambio fisiológico como el aumento de sus glándulas mamarias que en algunos casos pueden producir leche, la perra muestra algunos cambios de comportamientos como intentar hacer un nido, esconderse en algún rincón y adoptar juguetes u otros objetos que los lleva de un lado a otro como si fueran sus crías.

Por otra parte, la conducta sexual de los machos también tiene sus inconvenientes. Los perros están sexualmente activos todo el año, ya que en cualquier momento puede aparecer una hembra en celo por el lugar. Y hay que tener en cuenta el poderoso olfato canino, que es capaz de detectar las feromonas de una perra desde largas distancias.

Dependiendo del perro y de la experiencia, hay machos con un instinto sexual más desarrollado que otros y hay que tener cuidado con la conducta de escape que alguno puede manifestar si huele a una hembra receptiva. Hemos de tener en cuenta que nosotros no podemos olerla, y si no estamos vigilantes y con el perro suelto, nos podemos llevar alguna sorpresa.

También se habla de machos que montan cojines y en algunos casos las piernas de sus dueños. Es cierto que en muchas ocasiones se trata de una conducta sexual desviada, pero a veces tiene otra explicación. Muchos perros montan la pierna de una persona en un intento de dominar a esta y otras veces lo hacen sencillamente por rascarse la barriga. Pero esta conducta puede manifestarse tanto en machos como en hembras, y se soluciona con una buena obediencia.

Un error muy común es la creencia de que para evitar la afición de los perros a perseguir hembras en celo, hay que darles la oportunidad de cubrir a una perra para que se tranquilice. Esto sería una equivocación, pues la experiencia no haría más que agudizar la conducta. También se piensa de manera errónea, que para evitar el embarazo psicológico,  las hembras deberían quedarse embarazadas por lo menos una vez en su vida. No es cierto, la pseudogestación puede volverse a producir en cualquier momento.

¿La castración puede cambiar la conducta?
La castración es una buena solución para evitar problemas de conducta derivados del sexo de cada perro. Por ejemplo, en la conducta agresiva de los machos por dominancia o territorialidad hacia personas y perros, la castración puede disminuir el problema considerablemente. También soluciona problemas de conducta como la marcación de orina dentro del hogar o el comportamiento de huida para perseguir a una perra en celo.

En las hembras, con la castración podemos evitar el engorroso periodo de celo, el embarazo psicológico y todas sus incomodidades. Y además evitaremos algunos problemas de salud que con frecuencia aparecen cuando las perras llega a una edad avanzada, como por ejemplo infecciones uterinas o problemas de vejiga.

Hay que resaltar que, así como en un macho agresivo, la castración (además de un adiestramiento adecuado) puede reducir el problema, en una hembra agresiva puede agudizarlo. Son precisamente las hormonas femeninas las que hacen que ésta sea más apacible.

Debemos olvidar los mitos de qué, con la castración, el perro o perra pierden carácter, se atontan o se vuelven cobardes. Los perros siguen con su misma personalidad o incluso mejor.

Todos los perros -machos y hembras- son excelentes animales de compañía y hemos de tener en cuenta que las diferencias de conducta que existen dependiendo del sexo son conductas innatas que están controladas por las hormonas sexuales. Decidir compartir la vida con un perro o una hembra es también una decisión importante que debemos valorar.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé