EMBARAZO PSICOLÓGICO O PSEUDOGESTACIÓN

Publicado en Mallorca Diario Vip

El embarazo psicológico en las perras, también llamada falsa gestación, pseudoembarazo o pseudociesis es una situación en la que la hembra no preñada parece creer estarlo y se comporta como si tuviera que amamantar y cuidar de sus cachorros.

Las perras afectadas pueden mostrar síntomas físicos como el agrandamiento de las mamas, secreción de leche materna, aumento de peso o incluso hinchazón abdominal. Y se comportan de la misma manera que si tuviesen que criar a su camada: se muestran nerviosas, deambulan de un lado a otro con un juguete -que mantienen en su boca sin apretar demasiado- como si fuera su cachorro, preparan el nido (intentando escarbar en el suelo), se esconden en un lugar apartado y tranquilo (bajo la cama, detrás de un sillón...), y suelen gemir lastimosamente de vez en cuando.

Este fenómeno suele producirse entre los 2 y 3 meses después de acabar el celo y la causa que lo provoca es la disminución de la concentración de la hormona progesterona en el plasma. Esta interrupción de la secreción hormonal produce un aumento de proláctina, que es la hormona responsable de los síntomas observados. Es como si el cuerpo de la perra siguiera con exactitud todo el proceso de gestación aunque no haya sido preñada. Todo el proceso hormonal de un embarazo continúa en el sistema endocrino de la hembra después de haber pasado el celo.

El embarazo psicológico no es una enfermedad. Su origen es un atavismo heredado de sus ancestros los lobos, que afectaba sobre todo a las hembras subordinadas en el orden jerárquico. En caso de que la hembra reproductora y por lo tanto hembra alfa del grupo muriera o no dispusiera de suficiente leche para amamantar a sus cachorros, las otras lobas de la manada hacían el papel de nodrizas y alimentaban a los lobeznos huérfanos.

Aunque se desconoce la causa, las perras muy hogareñas, dependientes y con un gran apego a sus dueños suelen ser las que más comúnmente padecen este fenómeno; mientras que las hembras que habitan en criaderos no suelen padecerlo.

En la gran mayoría de los casos, los síntomas de la pseudogestación desaparecen en pocos días, pero durante ese tiempo es recomendable que el veterinario supervise sobre todo las glándulas mamarias, que pueden llegar a infectarse o enquistarse.

Muchas perras que han padecido este trastorno lo repiten en cada ciclo sexual, incluso aunque en alguna ocasión hayan quedado preñadas.

El único tratamiento definitivo es la castración de la hembra.

Educación y adiestramiento canino JR Batallé