EL PERRO ¿EL ANIMAL MÁS RÁPIDO DEL MUNDO?

El guepardo está considerado el cuadrúpedo más veloz del planeta, con sus 110 kilómetros por hora y en el ranking le siguen otros animales salvajes como el antílope (97 km/h) y el ñu, por ejemplo (80 km/h).  

Estas especies tienen las mejores marcas de velocidad registradas del mundo animal, pero estos tiempos fueron recogidos en distancias de 400 metros. No pueden sostener estas velocidades en distancias mucho mayores, y algunos ni siquiera pueden recorrer un kilómetro y medio a estas velocidades. Aunque los caballos pueden hacerlo mejor, en muy pocas carreras de caballos se recorren muchos kilómetros.

Muchos animales pueden ser más rápidos en distancias de 100, 500, o incluso 2.000 metros pero, una vez que la distancia supera los 16 kilómetros, los actuales perros de trineo son los animales más rápidos del mundo. Nadie puede competir con ellos en distancias de 20, 200 ó 2.000 kilómetros, y la razón principal está en su conformación física.

Los cánidos son animales cursoriales (especializados en correr), y digitígrados (adaptados a correr sobre la punta de los pies). Los lobos, coyotes y chacales tienen un paso de trote, como los perros de muestra, y exploran enormes cantidades de terreno con las narices constantemente olfateando a sus presas.

Uno de los elementos más importantes en la capacidad de cualquier animal para mantener un esfuerzo de mucha intensidad durante más de varios minutos es su consumo máximo de oxígeno. Conseguir oxígeno para que funcionen los músculos y utilizarlo es crucial para el metabolismo que produce la energía.

El hecho de que los perros -a diferencia de los felinos- tengan más músculos rojos se debe a que tienen un mayor número de vasos sanguíneos, que les confieren una gran capacidad para repartir glóbulos rojos oxigenados y alimento para su musculatura. Los felinos son animales de músculos blancos y no tienen demasiados vasos. Pero en vez de eso tienen una gran cantidad de nervios que tensan el músculo, lo que los hace de color crema, en comparación con el rojo oscuro de los perros.

El felino se mueve más rápido y realiza movimientos más exactos y precisos –pero no durante mucho tiempo-. Imaginemos un guepardo corriendo a toda velocidad, a 110 kilómetros por hora, sin estropear su zancada, alcanzando con su pata delantera a una gacela y golpeándola en el cuello. Pero la forma de dar caza a un guepardo, el mamífero más rápido del mundo, es simplemente abatirlo persiguiéndolo con un caballo o con un perro: un jinete perseguirá a un guepardo hasta que los músculos del animal se quedaban sin oxígeno y por tanto sin energía, y el pobre caerá jadeando.

El perro, con su enorme cantidad de vasos sanguíneos, puede enviar nutrientes a todas las partes del cuerpo continuamente y a toda velocidad. El azúcar o la grasa enviada y almacenada por el músculo es inmediatamente consumida –combinada con oxígeno- generando la energía necesaria para que el músculo funcione. Y el oxígeno es trasladado a la sangre mediante la hemoglobina, los glóbulos rojos. La hemoglobina, cuando va cargada de oxígeno, es roja brillante. Es por eso que cuando decimos que el músculo de un animal es rojo brillante es que estamos viendo la hemoglobina oxigenada en los vasos sanguíneos de sus músculos.

Los perros de trineo y otros cánidos, poseen una enorme cantidad de hemoglobina, lo que hace que su sangre sea espesa y pegajosa en comparación con la de otras especies. Y eso es lo que hace que puedan aguantar durante mucho tiempo en carrera.

Fuente: Raymond and Lorna Coppinger: Perros – Una nueva interpretación sobre su Origen, Comportamiento y Evolución. (Ateles Editores S.L.– KNS Ediciones S.C., Madrid, 2004).

Posted on March 6, 2014 .